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Significado y vibración del mes de Septiembre

El mes de Setiembre es el mes Número 9.
Esta Vibración está relacionada con el Amor a la Humanidad, con el Servicio y con el Suministro.
Si hiciéramos un paralelismo con los Rayos Cósmicos, podríamos decir que corresponde al Rayo Oro-Rubi, el Rayo de Color Naranja.
Esta Energía llega a nuestro Planeta los días Viernes, y con Ella toda la Gloria de la Paz , de la Curación, en especial de las enfermedades psicosomáticas. Está asociado al Suministro de Todo lo que se pudiera necesitar.

Este Rayo contiene a las Virtudes de los 7 Rayos Cósmicos. Por este motivo, esta Vibración marca una enorme Fuerza, que pudiera expresarse como una necesidad imperiosa que lleva a asistir al otro, de cualquier manera que esa otra persona o situación, pudiera necesitar.

Al representar a semejante Energía, la persona pudiera sentirse impulsada, siempre, a asistir. Y esto, puede no ser bienvenido por el otro.
A veces, suele ser tomado como una intromisión, a pesar de nuestras buenas intenciones. Por eso, es una Energía que, al reconocerse, debiera ser cuidada y respetada, por varias razones. Todas ellas están relacionadas con el Respeto.

- Si nos entrometemos en la vida del otro, sin que el otro nos lo haya pedido, -aún si sabemos positivamente que vamos a ayudarlo- la otra persona puede sentirse invadida, y hasta pudieran promoverse enojos.
- Asimismo, el permitir que los demás nos carguen con sus problemas, sus pesos y sus cargas, estamos realizando una falta de Respeto hacia nosotros mismos, ya que, tendremos que dejar nuestras cosas, para hacer lo que el otro necesita.

Con esto, podríamos decir que se necesita una gran cuota de Sabiduría para discernir, cuándo ayudar, y cuándo abstenerse. Para ello, esta Fuerza cuenta con una de las Energías más Maravillosas de Todas: La Misericordia.
Es la Compasión, pero también la Comprensíón para poder ver la diferencia.

El 9 es el resultado del 3 x 3: Tres Veces la Llama Trina. De ahí surge su enorme Poder. No en vano, desde la Kabalah, el número 9 no representa a ninguna letra en especial, sólo a nombres y palabras, ya que, se considera que tanta Fuerza no puede estar marcando la vibración de una sóla letra.


Nacidos en Setiembre o en los días 9 - 18 - 27:

Todos los nacidos en estos días, o en el mes de Setiembre, o, en un año, cuya sumatoria de números da: 9, van a estar conteniendo estas Virtudes. Pero, como la fecha de nacimiento marca el aprendizaje a realizar por el ser, es posible que encuentre que esas Virtudes pudieran estar en estado latente, y necesitan ser despertadas.
Probablemente, las personas que contienen a esta vibración pudieran ser seres que necesiten soltar las autoexigencias, las quejas o las resignaciones. Esto es debido al peso que pudieran sentir sobre sus hombros, en la necesidad de ayudar a cuanta persona o situación frágil o débil se encuentren en sus caminos.
Cuando comprendemos que hemos venido con la Virtud de Ayudar, podemos Responsablemente Guiar a quienes lo necesiten, sin tomar sobre nosotros el trabajo ajeno. Esa Comprensión y Misericordia hacia nosotros mismos, nos va a aliviar de las culpas que estábamos acostumbrados a sobrellevar. Pero además, no debiéramos olvidar la diferencia entre Resignación y Aceptación.
La Resignación, que tendríamos que soltar, es sentir la frustración de no poder hacer algo determinado, y ,entonces, todo queda como estaba. En cambio, La Aceptación, es comprender que cada uno de nosotros tenemos un camino y un aprendizaje que realizar. Y cuando Aceptamos, y Vemos, Vamos a Tomar la Acción Correcta para modificar la situación, y mejorarla.


Signo de Virgo - signo mutable

En este mes comienza el Signo de Virgo, que representa al Elemento Tierra. Es, entonces, símbolo de solidez, firmeza y cautela para tomar decisiones. Como Signo Mutable, las características son de movilidad y comunicación. Son grandes conectores, tienen gran facilidad para relacionar personas o situaciones, realizan grandes y correctas conexiones.


Elemento Tierra

El Elemento Tierra es el Elemento más denso y más completo de todos los Elementos en este Planeta. Corresponde al Chakra Básico, que representa a la Sensación de Propiedad, al Tener, y al Saber Que Lugar ocupamos, en cada rol, y, en cada situación.
Positivo del elemento: Sostiene - Fecunda - Crea.
Negativo del elemento: Puede frenar - dilatar, por temor al cambio.


Arquetipo del signo de Virgo:

Se lo toma a Mercurio como Arquetipo, aunque se dice que el verdadero Arquetipo del Signo es Vulcano, un Asteroide. Vulcano era hijo de Zeus y Hera, que se convirtió en el Herrero de los Dioses. Se decía que era introvertido, pero que podría transformar todo lo negativo en Bello y Exquisito.


Arquetipo del número 9 (Setiembre)

El Arquetipo del Número 9 es Marte. Representa a la Fuerza Generativa y Regenerativa, la que avanza y continúa avanzando, no importa los obstáculos que tenga que vencer. Por eso, también pudiéramos encontrar aqui a la autoexigencia como cuestión a mejorar. Siempre Avanzar, pero uniendo el Amor a la Fuerza y al Coraje.
Esto nos indica que todas estas Virtudes están en nosotros, y, si no las reconocemos, podríamos trabajarlas, y sacarlas: por ejemplo con la Afirmación: "Yo Soy Misericordia" - Color: Violeta.

Deseo que este mes sea maravilloso para todos, Comenzamos un Nuevo Ciclo. Aprovechémoslo, para abrirnos a todo lo Cálido de la Vida.

Beatriz Seibane 






¿Por qué nos enojamos?

Esa sensación que surge del malestar y parece brotar de las entrañas como un volcán en erupción, que por un lado nos empuja a seguir adelante pero por el otro se convierte en un arma destructora y que además nos trae más problemas que el problema mismo, es la del enojo. Algunos pueden expresarla fácilmente haciendo la vida imposible a cualquiera que este a su alrededor y otros acostumbrados a callar, la reprimen temerosos de que al soltarla se conviertan en poco menos que monstruos capaces de cualquier agresión, volcándola entonces hacia sí mismos.

Algunos culparan del mismo al país, al jefe, a la “situación económica”, a la suegra, a la pareja, al trabajo, al “no tengo tiempo”, en fin razones podrían haber miles, pero mientras busquemos culpables en nuestro entorno achacándoles todos nuestros males, difícilmente encontraremos la salida a esta sensación y a muchas otras.

En realidad la mayoría de los que estarán leyendo esto saben que el enojo generalmente es con uno mismo, porque las cosas “no salen como yo quiero”, porque no dije lo que quería decir en el momento adecuado, porque estoy harto de desear cosas que nunca consigo, y en fin todo lo que se quiera agregar a esa especie de estado de frustración constante que se maneja en estos casos.
¿Qué hacer? Hay mucho para hacer.

Lo primero, empezar a tenernos más paciencia, podríamos seguir por acostumbrarnos a hacer pie en todo lo positivo que tenemos, en todo lo que logramos, en lugar de en todo lo que se supone nos falta. El estar atentos a nuestros aciertos, restándole críticas a nuestros errores, recordando que cometiéndolos hemos aprendido infinidad de cosas.

Guardar siempre un tiempo para nosotros, para nuestras necesidades, nuestros gustos, nuestros planes.
Aprender a poner límites cuando nos molestan, nos tratan mal, nos invaden.
Actuar más desde lo que verdaderamente somos y sentimos, en vez de hacerlo para satisfacer las expectativas de los otros.
Respetarnos y aceptarnos con todo lo que traemos nos ayudará a seguir creciendo con menos exigencia y más alegría.

De esto se trata el auto-conocernos, de aprender también a “pasarlo bien” y estar menos tiempo ofuscados y llenos de preocupación, de conectarnos cada día más con nuestro Verdadero Ser, facilitando de esta manera la expansión, que implica abrirnos a todo lo BUENO que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros.

Prof. Marta Irene Villafañe 




El problema de la agresión

Asistimos a tiempos históricos y sociales donde la violencia y la agresión están mas presentes que nunca. Vemos violencia en las calles, en las escuelas, distintos tipos de agresión en los ámbitos laborales, en las parejas, en las familias y por supuesto, vemos que está muy de moda la autoagresión.

¿Qué nos sucede actualmente que manejamos tan mal nuestra agresión? ¿Qué podemos hacer para no agredir y para no ser agredidos? ¿Cómo podemos utilizar este poderoso quantum de energía para el bien?

El psicoanálisis determinó hace un siglo que la agresión es constitutiva del ser humano, es una energía absolutamente necesaria para su desarrollo pero debe estar bien canalizada. Podemos decir, a modo de ejemplo, que cuando nos lanzamos a enfrentar un desafío o a iniciar cualquier cosa nueva, estamos empleando energía de agresión en su buena forma.
Existen trabajos o profesiones que deben ejercer una clara cuota de agresión para ser ejecutados, por ejemplo la cirugía. Sin embargo vemos que aquí la energía de agresión se ha puesto a funcionar bajo fines más elevados y por tanto, permite ser canalizada de forma sana.
Podemos decir que cuando esta energía de agresión no es adecuadamente drenada o no es puesta al servicio de fines mas evolutivos, sale disparada en la peor forma, generando daño a uno mismo y al entorno. La agresión no canalizada es una fuerza descontrolada que no se puede metabolizar, que pide a gritos una descarga. Podríamos poner como ejemplo un carro con caballos. Cuando los caballos se desbocan sabemos que pasaremos un mal momento, pero si la fuerza de los caballos es bien dirigida, sabemos que llegaremos a destino.

En el mal manejo de la agresión el carro va con los caballos desbocados, se obnubila la conciencia y no hay registro de lo que está sucediendo. Es una fuerza involutiva porque nos quita la voluntad y el control de nuestros actos.
Cuando esta agresión no canalizada pide salir puede que la volquemos hacia fuera, generando distintos tipos de disturbios en el ambiente, o que la volquemos hacia nosotros mismos, generando distintos tipos de maltratos psicológicos o incluso físicos a nuestra propia persona.

La vuelta de la agresión contra la propia persona puede verse plasmada en circunstancias que van desde los boicots personales, un alto nivel de autocrítica destructiva, baja autoestima o complejo de inferioridad crónico, etc.; a autoflagelaciones físicas, consumo de drogas, intentos de suicidio, exposición a situaciones de alto riesgo, etc.
La agresión volcada en el entorno podemos verla en acción a través de malos tratos, contestaciones agresivas, soberbia, un alto nivel de dominancia sobre el entorno, una falta de reconocimiento de los propios errores, etc. o en manifestaciones mas drásticas como golpes, amenazas, delincuencia, violencia psicológica crónica, etc.

Todos tenemos a disposición un fuerte quantum de esta energía, lo que hacemos con ella depende de nosotros. Por algo se dice que el cielo y el infierno están a un solo paso de distancia, nosotros elegimos cómo expresar aquello que nos constituye.
Por ello, es de suma importancia detectar cómo manejamos nuestra agresión y recurrir rápidamente a profesionales cuando aún estamos a tiempo de revertir el curso de las cosas.

Lic. Ada Marcos
Psicóloga clínica
 


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