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José Trigueirinho Netto
En nombre de la claridad


La situación de la Tierra es delicada. Este hecho, a pesar de haber sido anunciado al público desde fines del siglo pasado, no recibió la debida atención. Ya estamos viviendo momentos críticos y agudos, pero la gran mayoría de las personas aún las que se interesan por la búsqueda espiritual permanece confundida por los medios de comunicación y por la propaganda. Se mantienen así alejadas de las decisiones, internas y externas importantes, con respecto a la presente crisis planetaria, y muchas serán tomadas por sorpresa por los calamitosos acontecimientos que se anuncian en el escenario mundial. Entonces, ¿qué hacer?

No estamos viviendo tiempos normales. Para cada fase de una enfermedad se hace necesaria una acción específica y adecuada. Lo que ayer podría haber ayudado, hoy se muestra ineficaz y hasta dispersivo. La experiencia lo confirma: movimientos de protesta, luchas por alcanzar mejoras sociales, económicas y políticas no consiguen atenuar esta situación. Asistimos a la sustitución de una teoría por otra, de un régimen por otro, de un líder por otro, pero ningún cambio genuino en la mentalidad humana. Las estructuras y las instituciones deterioradas por los sucesivos errores cometidos a través de los siglos ya no son pasibles de reformas; el mal está tan infiltrado en ellas que no permite transformaciones verdaderas. ¿Cómo actuar?
En la vida universal, de la cual la Tierra es sólo una fracción, hay seres y consciencias en diferentes escalones. La evolución no es conducida por el hombre, ni la existencia se restringe al mundo tangible. En verdad, lo invisible es la base y origen de lo visible.
La consciencia es el campo de acción de las fuerzas en conflicto en el planeta y en el ser humano. Esas fuerzas deben transmutarse en el ser para que puedan transmutarse en el mundo. ¿Podemos colaborar en ese proceso? Sí, efectivamente; pero no podemos controlarlo. Existen energías suprahumanas, espirituales, que rigen la evolución de los mundos.
En esta época, la transformación de la vida terrestre es inevitable. Llegamos a un punto en que grandes ciclos universales se completan y se inician otros. La acción y el querer humano no pueden impedir esa transformación, ni lograr que ello suceda. Ya está en marcha, trasciende el ámbito de las personas y del libre albedrío; proviene de un cambio en la propia estructura magnética de la Tierra y de su relación con la vida solar y cósmica. Abarca todos los campos de la existencia del planeta y produce cambios en la inclinación de su eje magnético, en su corteza, en su clima y en la conformación de los continentes y de los mares; también trae aparejado el surgimiento de nuevas especies y la desaparición de otras. Posibilita, también, la implantación suprafísica de un nuevo código genético en la humanidad de superficie y el contacto lúcido de la misma con civilizaciones evolucionadas de otras dimensiones de este planeta y del espacio sideral.
Pero esto no significa que debamos permanecer indiferentes ante estos importantes hechos mundiales. Por el contrario, significa que debemos adherir al movimiento transformador que se opera primero en la consciencia, antes de pasar a reflejarse externamente. Así, si por un lado la transformación en la Tierra es inevitable por obra y gracia de Inteligencias cósmicas por el otro, el modo como transcurre depende de la participación humana.
Es en base al conocimiento del propio ser interior que el hombre puede trascender las apariencias y la fascinación que éstas ejercen, que no se deja intimidar por las fueras involutivas que manejan y manejarán las estructuras de esta civilización todavía por algún tiempo, y que puede contribuir conscientemente para la transformación planetaria.
Este conocimiento del ser interior es una experiencia íntima y no sólo una elaboración teórica o un sentimiento idealista, con él los individuos y los grupos entrarán realmente en una nueva vida sin que ninguna autoridad necesite guiarlos según los falsos conceptos que hoy predominan. Con el contacto interior. ellos sabrán que sus acciones positivas y sus expansiones de consciencia se reflejan en los demás, pues no existe separación entre ellos y sus semejantes, entre ellos y el universo.

Extraído del boletín Señales de Figueira
Los libros de Trigueirinho están publicados por Editorial Kier
 


¿Qué es la Autorrealización?
Mata Amritanandamayi Devi

La Auto-Realización no es algo que esté ahí, en alguna parte. Según el Señor Krishna la ecuanimidad es yoga [que funde el ser individual con el Ser Supremo]. Deberíamos ser capaces de ver todo como conciencia divina. Solo entonces podemos alcanzar la perfección. También deberíamos ver solo el bien en todas las cosas. Una abeja se centra únicamente en el néctar de una flor y goza de su dulzura. Solo aquellos que únicamente ven el lado bueno en todas las cosas son aptos para la Realización.
Si realmente deseamos la Realización, debemos olvidar el cuerpo por completo. Tenemos que estar absolutamente convencidos de que somos el Ser. Dios no posee ninguna morada especial. Dios vive en nuestros corazones. Debemos desprendernos de todo apego y conciencia corporal. Eso es todo lo que necesitamos. Y así, enraizaremos en nosotros una comprensión profunda: que el Ser no nace ni muere, no es feliz ni sufre. Todo temor de muerte se disolverá y estaremos llenos de bienaventuranza.
Un postulante debería aprender a recibir cualquier situación con paciencia. Si mezclamos sal y miel, lo salado desaparecerá añadiendo miel continuamente. Así mismo tenemos que erradicar toda traza de animosidad y el sentido de "Yo" de nosotros. Logramos esto creando buenos pensamientos. Así, cuando la mente se purifique podremos recibir con alegría cualquier situación. Así iremos progresando espiritualmente, aunque no seamos conscientes de nuestro progreso.
En el estado de Auto-Realización, vemos a los otros como a nuestro propio Ser. Si resbalamos y caemos, haciéndonos daño en el pie, no culpamos a nuestros ojos de descuido y los destruimos sino que tratamos de curar el pie. Si se hiere nuestra mano izquierda, la derecha trata de confortarla. De igual modo, perdonamos los errores ajenos porque tenemos experiencia de nuestro propio Ser en ellos.
Eso es Auto-Realización.

Para la persona Realizada, nada está separado del Ser. Pero hablar de Auto-Realización antes de haber alcanzado ese estado, son solo meras palabras, y esas palabras carecen del poder de la experiencia. Es imposible alcanzar ese nivel de conciencia, ese nivel de experiencia, sin la ayuda de un Satgurú. Seguir las palabras del Maestro es todo lo que tenemos que hacer.
La Auto-Realización no es algo que podamos comprar en alguna parte. Tenéis que transformar vuestra actitud, eso es todo. La gente cree erróneamente que la servidumbre en la que están es real. Hay una historia acerca de una vaca que normalmente estaba atada en el establo. Un día no la ataron; la llevaron al establo y cerraron la puerta. La cuerda se quedó en el suelo. Al día siguiente cuando el amo abrió la puerta para sacarla, la vaca no se movió. La empujó pero rehusó moverse. Le dio con un palo, pero ella continuó inmóvil. Entonces pensó, “normalmente la desato cuando entro pero anoche no la até. ¿Y si hago como si la desatara?” Cogió el extremo de la cuerda e hizo como si la desatara del poste habitual. Inmediatamente la vaca salió del establo.
La gente se encuentra en la misma situación que la vaca. No están atados pero creen que lo están. Hay que desterrar esa ilusión. Tenéis que entender que no estáis sujetos a servidumbre alguna. Pero no podréis cambiar ese falso concepto sin la ayuda de un verdadero Maestro. Eso no significa que el Maestro os traiga la Auto-Realización. La tarea del Maestro es la de convenceros de que no estáis atados. Solo si estuvierais realmente atados, habría que deshacer las ataduras.
Solo cuando las olas se calman, podemos ver la imagen del sol en el agua. Igualmente solo cuando las olas de la mente se calman, podemos ver el Ser. No es necesario crear una imagen; todo lo que tenemos que hacer es que las olas se apacigüen, y la imagen será revelada.
No podemos ver un reflejo en el cristal transparente. Deberá cubrirse un lado del cristal con alguna pintura. Así, solo cuando la pintura de la generosidad está en nosotros podemos ver a Dios.
Mientras permanezca el ego no podemos ser generosos. El Maestro conduce al discípulo por situaciones necesarias para borrar el ego. El discípulo aprende a cincelar el ego. Debido a la proximidad del discípulo al Maestro y al consejo que recibe de él, el discípulo genera paciencia sin darse cuenta. El Maestro pone al discípulo en situaciones para probar su paciencia y ver si surge la ira. Así, el discípulo puede recibir un tipo de trabajo que no le gusta, se enfade y desobedezca al Maestro. Entonces, éste animará al discípulo a reflexionar. El discípulo hallará en su interior la fuerza necesaria para trascender situaciones difíciles. De esa manera, el maestro utiliza diferentes situaciones para eliminar las debilidades del discípulo y fortalecerlo. Esto supone una preparación para trascender al ego. Nos refugiamos en un maestro para eliminar el ego.
Solo cuando vaciamos una concha podemos oír su sonido. Del mismo modo cuando nos liberamos del ego podemos alcanzar nuestra meta espiritual. Cuando la rendición total se ha producido, ya no hay más sensación de "Yo", solo está Dios. Ese estado no puede describirse con palabras.
Si después de acudir a un Maestro, seguís preocupados con pensamientos acerca de cuándo alcanzaréiss la Auto-Realización, es que no os habéis rendido totalmente al Maestro. Significa que vuestra fe en el Maestro no es completa. Una vez que acudís al Maestro, debéis seguir sus instrucciones al pie de la letra, olvidando cualquier otro pensamiento. Eso es todo lo que tiene que hacer el discípulo. Un verdadero discípulo entrega al Maestro incluso su deseo de Auto-Realización. Su único propósito es la completa obediencia al Maestro. El maestro es la perfección misma. No hay palabras para describir el amor y reverencia que el discípulo siente hacia el Maestro.

Pregunta: Si sufrimos una caída, incluso después de vivir con un Maestro, ¿estará ahí el maestro para salvarnos en la siguiente vida?
Amma: Seguir siempre las palabras del maestro. Rendiros totalmente a sus pies, y de ese modo lo veréis todo como la voluntad del maestro. Como discípulos no deberíais pensar ni en la posibilidad de sufrir una caída. Ese pensamiento revela debilidad; quiere decir que no tenéis fe en vosotros mismos. Y si no creéis en vosotros, ¿cómo podéis tener fe en el Maestro? El Maestro no abandona al discípulo que le reza sinceramente. El discípulo debería refugiarse totalmente en el Maestro.

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