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La mujer y la salud


Mucho es lo que se teoriza acerca de los cuidados de la salud como una información de conocimiento que nos permita una vida más saludable. Esto es muy importante en la prevención de las enfermedades crónicas, que se manifiestan como un proceso difícil y prolongado, generalmente pospuesto en su realización por un obstáculo básico: la dogmatización de mensajes para el cuidado de la salud y una obligación de acatamiento, como por ejemplo no tomar, no fumar, no comer en exceso, etc. Esta dificultad reside en que generalmente estos mensajes van dirigidos a las causas de los trastornos y no al origen de los mismos. En este trabajo intento exponer y difundir el método con el que, como médica psicoanalista, psiquiatra y homeópata, asisto a mis pacientes en mi tarea diaria. El sistema en el que me baso se llama "sistema floral de Bach". Edward Bach fue un médico clínico y homeópata de origen inglés, poseedor de una exquisita sensibilidad y amplia formación académica. Basándose en los postulados del médico alemán Dr. Hahnemann, fundador de la homeopatía (quien consideraba que "la elevada y única misión del médico es restablecer la salud de los enfermos: curar de una manera rápida, suave y permanente, por la vía más corta, más segura y menos perjudicial"), descubrió entre los años 1930 y 1934 la acción que algunas flores silvestres tenían sobre la vitalidad del ser humano, los animales y las plantas.

Con el tiempo se convirtió en un método sutil, natural, no agresivo para restablecer el equilibrio y la armonía del hombre. Por no producir acostumbramiento ni toxicidad (el mecanismo bioenergético de acción no es químico), ser inocuo, sencillo de administrar y no tener sabor, puede ser tomado por personas de cualquier edad y asociarse a otros medicamentos. Ha sido oficializado y reconocido por la Organización Mundial de la Salud como un nuevo sistema de medicina alternativa a partir de 1976. Para el Dr. Bach "la enfermedad es el resultado de un desequilibrio emocional que se produce en el campo energético del ser vivo; si ese desequilibrio persiste, enferma al cuerpo físico, trayendo síntomas que se expresan en la mente o en el cuerpo bajo la forma de enfermedades psicológicas y orgánicas (psicosomáticas)".

El criterio curativo considera al paciente como un todo, proponiéndose equilibrar las causas que producen la enfermedad y no los efectos de la misma ("curando sin agredir"). Para comprender los remedios lo que hay que tener presente simplemente es que se trata de actitudes mentales; los problemas físicos (si están en sus etapas iniciales) remitirán, o al menos se puede aliviar el componente "psico" del problema psicosomático. Si el problema se ha desarrollado completamente en el plano físico se puede aliviar el componente somatopsíquico, suprimiéndolo del cuerpo y llevándolo a la mente: la enfermedad mental causante de mala salud.
Este concepto es sumamente valioso para considerar al sistema floral de Bach como una medicina preventiva: la ansiedad y el miedo pueden ser síntomas previos a la instalación en el cuerpo de una patología ulcerosa.
Estos remedios son sobre todo eficaces cuando la enfermedad física está a punto de expresarse; los pensamientos o actitudes que crean la enfermedad pueden existir 20 o 30 años antes de que aparezca el trastorno físico.
Estos son conceptos en los que hay demostración científica con antecedentes, en enfermedades como el cáncer y otras. No hay que esperar a que la enfermedad sea física y luego querer cambiar las actitudes de un día para el otro. El timo es una glándula que está en actividad en el niño sosteniendo la eficacia de la función inmunitaria; dicha glándula está casi atrofiada en el adulto, por lo tanto la defensa proveniente de ella está disminuida. Hace veinte años ya se sabía que el cáncer como enfermedad comienza cuando el cuerpo no es capaz de reconocer las células anormales y eso es parte de la función del timo.
No sólo al cáncer podemos considerar como una enfermedad grave, sino muchas enfermedades donde la inmunidad se encuentra disminuida como por ejemplo las enfermedades degenerativas: en ellas hay una diferencia entre la forma en que se presenta una persona y la forma en que se siente (lo que finge). Se requiere mucho tiempo para que lo que realmente es la persona aparezca en la cara externa; durante todo ese tiempo el esfuerzo energético para sostener esa diferencia va minando la salud.
La ansiedad, otra expresión patológica tan habitual de encontrar en nuestra vida cotidiana, es expresada como una falta de paz interior que creemos poder aliviar fumando, bebiendo, comiendo, etc. (adicciones); trae aparejado insomnio causando este síntoma dificultades al día siguiente en el área laboral y familiar. Durante todo este proceso van apareciendo síntomas psicológicos u orgánicos que comprometen más su vida personal y la de los que conviven con él, extendiéndose a su área laboral y social.

El climaterio: etapa en la vida de una mujer (entre los 45 y los 50 años) en la cual finaliza la edad reproductiva debido a la disminución en la cantidad de estrógenos, lo que le impide poseer un óvulo preparado para ser fecundado. Es una etapa de cambios biológicos, psicológicos y socioculturales: cambios de humor, depresión, tristeza, irregularidades menstruales. Estas últimas prosiguen hasta la desaparición total de la menstruación y ahí estamos en presencia de lo que llamamos menopausia (ausencia definitiva de los ciclos menstruales).
Desde la concepción básica de salud psicofísica, la menstruación, el embarazo y la menopausia son hechos naturales. De la armonía emocional con la que hayamos vivido la vida previa dependerá que esta etapa, en vez de ser un hecho biológico natural, se convierta en una pérdida. A partir de este momento a la mujer le quedan muchos años de vida adulta por vivir; de acuerdo a las estadísticas sobre prolongación de la vida podrían ser tanto como los que vivió hasta ese momento. Es en este momento donde la medicina preventiva tiene su campo de acción útil, actuando sobre desórdenes emocionales como:

A nivel emocional: depresión, sensación de pérdida (por ejemplo, cuando los hijos se casan), etc.
A nivel físico: calores, sofocos, osteoporosis, insomnio, opresión precordial, angustia, etc.
A nivel de la piel: sequedad, descamación, trastornos en el equilibrio de la temperatura.
A nivel del pelo: mayor fragilidad, caída del cabello.
A nivel estético: tendencia al aumento de peso.
A nivel de la sexualidad: falsas creencias de que con la terminación de los ciclos menstruales hay disminución del deseo sexual. Esto es incorrecto y va a depender de una buena información terapéutica. El deseo sexual se mantiene, es independiente de los ciclos menstruales y puede haber incluso un aumento del mismo porque están relacionados el deseo sexual con la caída en el nivel de estrógenos.
Es importante investigar los problemas sexuales previos para poder entender los síntomas posteriores a este período: toda mujer que tuvo una buena relación de pareja, que su autoestima no estuvo dañada, que está satisfecha con su realización personal, conserva generalmente una vida sexual sin muchos altibajos sintomáticos.

Otros: dificultades generacionales entre madres e hijas en la época de entrada de estas últimas a la adolescencia y/o comienzo de la menopausia en las primeras (desajustes emocionales en la relación que influyen en el ámbito familiar y social: embarazo en jovencitas, partida prematura del hogar, etc.), trastornos de aprendizaje durante la escolaridad de los niños, trastornos de conducta, dificultades con el esquema corporal.

Toda psicoterapia debe centrarse en:
1) apoyar lo positivo; 2) no centrarse en lo negativo; 3) como requerimiento básico que la persona quiera ponerse bien y tener puesta cierta responsabilidad en ello; el elemento de la voluntad es un factor indiscutible.

Este enfoque es la piedra fundamental de la prevención primaria. El sistema médico floral de Bach fue traído y desarrollado en la Argentina por la Dra. Pastorino y consta de 38 esencias importadas de Inglaterra (del Centro Bach) con propiedades medicinales. Estas esencias, administradas solas o en infinitas combinaciones, a manera de una verdadera "terapia farmacológica no convencional" equilibran los estados emocionales negativos, tanto agudos como crónicos. Se recomiendan para los que sienten temor, los que no tienen suficiente interés en la vida, los desalentados o deprimidos, para la desesperación y la soledad, los trastornos de aprendizaje, la preparación pre y post quirúrgica, el embarazo, el stress de la vida cotidiana, etc.

El tratamiento debe ser realizado por profesionales entrenados en el diagnóstico de trastornos emocionales, conocedores de los diferentes desequilibrios por los que puede transitar el alma humana, y consiste en entrevistas terapéuticas individuales (quincenales o mensuales) en las cuales se jerarquizan los verdaderos orígenes del desequilibrio emocional del paciente para luego prescribírsele la fórmula floral adecuada que lo revierta. Como sostiene Edward Bach en su libro "La curación por las flores": "debajo de las enfermedades subyacen nuestros temores, ansiedades, concupiscencias, gustos y fobias. Descubramos cuáles son y curémoslos, y al curarlos desaparecerá la enfermedad que sufrimos".

Dra. Elba Garber
 


La cura cósmica

La cura cósmica consiste en volver a encauzar al ser humano a su origen interno, es la consciente unificación de la voluntad personal con la voluntad superior del individuo. Se realiza mediante la sintonía con la realidad espiritual, y se inicia cuando queremos saber cuál es la verdadera meta de la vida.
Este proceso de cura sólo se intensifica cuando nos entregamos a los niveles superiores de nuestro ser ?lo que podemos hacer de manera simple, dirigiéndonos a esos niveles internos de la consciencia, pero con toda sinceridad: Quiero ser aquello para lo cual fui creado. Haré lo que sea necesario para lograrlo.
Al entregarnos así a la voluntad interna del yo superior, podemos desempeñar el papel que nos corresponde en el universo en el que vivimos y entrar en armonía. Y, a medida que esa armonía llega al plano físico, las enfermedades pueden eliminarse, porque surgen justamente cuando hay desvíos en el camino trazado para nosotros.
Si estamos preocupados solamente por retirar algún malestar físico, emocional o mental, quedamos limitados a los problemas de la personalidad y, así, impedimos que ocurra una verdadera cura, que no sea paliativa. Debemos aproximarnos con humildad a la cura cósmica, en un estado interno de silencio, de imparcialidad ante lo desconocido. Debemos aprender a callar y a observar.
Callar significa no crear expectativas. Si ya nos ofrecimos, nuestro yo superior nos escuchó. En realidad, sabe de nuestras necesidades antes de que nos dirijamos a él.
Observar es estar atentos para percibir lo que el yo superior quiere de nosotros, lo que debemos cambiar. Si hay enfermedad, es porque no estamos practicando aquello para lo cual fuimos creados.
Si no nos transformamos, ningún curador puede resolver nuestro problema. En realidad, para que la cura se torne efectiva, la forma de actuar de la medicina común debe complementarse
con procedimientos que consideren al ser en su totalidad y que lo lleven a armonizarse con sus realidades profundas.
El curador espiritual trasciende los aspectos materiales del paciente. Para ello interactúa con leyes internas. El trabajo del curador comienza en su propio ser: él tiene que sanar sus desarmonías antes de convertirse en vehículo de cura para los demás. Solamente cuando comienza a unirse a su voluntad superior, dentro de sí mismo, es que comienza a transmitir la energía de cura a la que nos estamos refiriendo.
Hay médicos y terapeutas que se tornan curadores. Hay también curadores que dejan de serlo por usar la energía de cura con propósitos egoístas, por explotar comercialmente su trabajo. Mientras que la medicina y la terapia normales se ejercen legalmente mediante pago, la cura cósmica es incompatible con cualquier tipo de retribución. Dar de gracia lo que por gracia se recibe, es una ley expresada por Jesús, un curador, y esa ley continúa rigiendo el servicio de todos los curadores auténticos.
Prácticamente no hay, en la superficie de la Tierra, quien no necesite de cura. Por eso, existen en la Tierra centros suprafísicos dedicados a la cura cósmica, algunos de los cuales fueron revelados. Ese es el caso de Aurora, civilización no física que está situada en una región intraterrena del Uruguay y cuya irradiación llega hasta la superficie. No hay límites para la cura cósmica: actúa más allá de las dimensiones materiales. Así, si tenemos la intención de realizar la voluntad de nuestro yo superior, podemos establecer contacto telepático con centros como Aurora, no importa que estemos en otras dimensiones de consciencia. Si nuestra actitud es correcta, la energía de cura puede tornarse una realidad para nosotros. Entre los recursos disponibles para entrar en contacto con ese nivel de cura, los más poderosos y cercanos a nosotros son la fe y la devoción a lo más elevado que podamos concebir.

De la Serie Síntesis de Charlas de Trigueirinho
Del libro: CURAR ES SIMPLE
Editorial Kier
 


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