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Recuerdos del futuro

En las ultimas centurias la humanidad se refugió en el saber científico, desdeñando el legado que los antiguos nos dejaran, en forma de mitos y leyendas; muchos autores y pensadores sostuvieron que solo eran supersticiones que iban a ser refutadas por la ciencia para siempre. Entre los estudiosos hay corriente diversas, que oscilan entre considerar la Mitología solamente una prueba del pensamiento mágico del hombre primitivo a otros que sostienen que en ella existe una base de verdad mezclada con condimentos de imaginación.
Actualmente asistimos a un reverdecimiento de la valoración del saber mítico en el ámbito popular que comienza a comprender la sustancia arquetípica de todos estos concepto; se esta llegando a la conclusión que en la base del mito esta la magia y en la base de la magia esta la Psicología.
La Psicología es la herramienta moderna con la que los hombres estudian su propia alma, así como la Astrología fue el instrumento con que la antigüedad estudio su psique, este saber nunca dejo de lado el elemento mitológico, que fue una de las ramas que conformaban su basta copa de conocimiento y que acompañan la posibilidad de interpretación de distintos factores astrológicos.
Por el contrario cuanto más atrás nos internamos en la historia de la Astrología mas unida la vemos a la esencia mítica que configuro las teogonías de los pueblos más antiguos y muchos son los autores que se inclinan por tomar la mitología como una cohesión de tradiciones y leyendas en la que se ha introducido lo sobrenatural.
Los mismos Padres de la Iglesia sostienen que los judíos y cristianos de los primeros siglos creían en la existencia real de los dioses del politeísmo, como los antepasados, los dioses, los padres que habían organizado sociedades, construido ciudades, civilizado a los hombres y fundado el orden religioso y político.

Cuando Orfeo, Homero o Hesiodo reúnen en bellos versos las leyendas dispersas, a ninguno de ellos se le ocurre poner en duda la autenticidad de esas fábulas, porque están muy conscientes de que bajo el velo de los mitos se encerraba el secreto de los orígenes.
Diodoro refiere que la ignorancia sobre el sentido de los mitos provenía de que el hilo de las tradiciones se había roto por la gran catástrofe del Diluvio, que hizo perder el recuerdo del pasado y el conocimiento de los signos gráficos con que trasmitirlos a la posteridad.
La mitología nos habla de Urano, Neptuno y Plutón mucho antes que su aparición se concretara para los hombres, les confiere calidad de dioses mayores y nos describe su naturaleza con asombrosa similitud a lo que empezamos a conocer de ellos.

¿Pudieron estos planetas como tales ser conocidos por las civilizaciones pretéritas al Diluvio?
No podemos responder todavía a esta pregunta pero eso no nos impide jugar con la imaginación sobre estas posibilidades y seguir investigando los innumerables misterios que como mudos testimonios de un misterioso pasado, nos permiten sospechar que tal vez, nuestros antepasados poseían un conocimiento mucho mayor del intuido por las mentes más imaginativas. De haberlos conocido esto implicaría que las antiguas civilizaciones poseían adelantos científicos y técnicos como los que muestra incipientemente la civilización a la que pertenecemos y sobre ello nada mejor que reflotar el viejo mito de la Atlántida, que llega a nosotros documentado a través de los diálogos de Platón con Timeo y Cortón.
Si nos permitimos inclinar la balanza a la corriente de mitólogos que sostiene que las leyendas guardan una base de veracidad en aquello que sostienen debemos asumir que en todas las cosmogonías los dioses fueron clasificados como: dioses del cielo, dioses del mar y dioses de los infiernos.

Urano: es el dios de los cielos, a quien el mencionado Diodoro refiere como un sabio astrónomo, el primer monarca en gobernar a los hombres, sus súbditos eran los Atlantes, pueblo altamente civilizado en el que nacieron los demás dioses.
El calificativo del Urano griego concuerda con el jeroglífico M”phe y designa a un personaje que ni Champollion ni Rouge han clasificado entre las dinastías reales de Egipto. Para estos egiptólogos dicho M”phe o Anhour (inversión de Urano) fue un soberano muy antiguo que dio a los egipcios sabias leyes.
Entre los druidas se menciona como uno de los benefactores de la raza a Col, termino que deviene del latino Coelus no menos antiguo que el Urano de los griegos, que es quien preside los misterios del druidismo y que además de instruirlos en las principales artes, les obsequio a los hombres la cebada y el trigo.
Podemos inferir que Urano, según los mitos, fue siempre el responsable del desarrollo de la raza y su maestro en la guía de adelantos técnicos y científicos que posibilitan la evolución a una etapa de brillo y crecimiento singular.

Neptuno: es el dios de los océanos, siendo el más poderoso de los vasallos de Júpiter, nunca se somete totalmente a el y adopta aires de príncipe independiente; descontento con el papel que le toca en el reparto que su hermano Zeus hace de los territorios arrebatados a su padre Cronos.
Los griegos lo consideran un extranjero, tal parece que han aprendido a honrarlo de los libios y no le conceden ni la alta inteligencia ni la llama generosa de los otros dioses helénicos.
Una leyenda griega lo hace recalar en una isla de gran extensión que tiene en su centro una montaña enorme, Poseidón se enamora de la doncella Clito, con la que engendra 5 pares de hijos. Uno de esos hijos recibió el nombre de Atlas y se convirtió en el gobernante de esa enorme isla que, en honor suyo fue denominada Atlántida. Sus hermanos gobernaban en las islas circundantes.
Esta floreciente región tenia abundancia de frutos, cobre y maderas para la construcción, grandes barcos surcaban sus mares y se conectaban por medio de canales y puentes construidos para tal fin. Se la ubica en los –9.000 años antes de nuestra Era Cristiana, sus reyes fueron justos, sabios y prudentes durante muchas generaciones, pero con el tiempo fueron corrompiéndose; por lo que sobrevino un cataclismo que destruyo la gran isla y todos sus habitantes.
El mito de la destrucción de la Atlántida se le adjudica a un estallido de cólera de Neptuno que hizo temblar la tierra y como señor de los mares inunda el continente-isla, en castigo a la impiedad de los atlantes y a su incapacidad de controlar los resultados de su magia astral.
Neptuno también esta asociado al mito de esa raza privilegiada que fue la Atlántida, de la que los mayores pensadores de la humanidad helénica, no dudaban hubiera existido. Pero también los vemos exigiendo a sus protegidos un alto nivel de misericordia y de ética, dentro de su desarrollo.

Plutón: es el dios de los infiernos, su simbolismo mitológico lo entroniza como el señor del submundo, guardián de los muertos en el territorio de la oscuridad. Con poder absoluto en su tenebroso reino, contaba con un barquero Caronte encargado de transportar las almas de los mortales que abandonaban la vida en la superficie.
Este planeta representa el poder de destrucción masiva con el que se enfrenta la humanidad cíclicamente y que la pone al borde de “muerte” simbólica con la esperanza del renacimiento en una instancia nueva.

Mientras Urano y Neptuno son los que impulsan al hombre a trascender su condición primitiva y elevarse en virtud del conocimiento y el desarrollo, Hades o Plutón es el dios que ejecuta las sentencias dictadas por los otros 2, simbolizando el castigo divino ante la falta de ética y la impiedad de los hombres.
Hace el trabajo sucio ya que es el encargado de convertir en tierra arrasada los logros malversados por errores humanos, pero deja abonado el terreno para que renazca lo verdaderamente valioso, como una segunda oportunidad de vida.

Emilia “Kuky” Ghirlanda
Dir. Escuela Nicolás Copérnico
 


En esta oportunidad...

A causa de la gran curiosidad que han generado algunos de mis artículos con respecto a las terapias, trataré las preguntas más frecuentes que se refieren a los ataques de pánico y a los trastornos emocionales. Voy a resumir de alguna manera, según la casuística de los clientes que he atendido, directamente o en apoyo de las terapias convencionales, cómo es un tratamiento característico. Aclaro que, lo referido está documentado y las personas se han recuperado en distintos grados según el tiempo de tratamiento y la intensidad del mismo con pronósticos muy favorables, además de aquellas que han sido dadas de alta.
Para ser puntuales, un ataque de pánico tiene sensaciones descriptas como de terror incontrolable que recurre sistemáticamente, generando acciones del tipo neurovegetativo. A este cuadro se le corresponde una acción rápida y eficaz. La persona que padece estos síntomas no entiende qué le sucede ni sabe cómo salir de esto. Entonces, se le debe hacer un aporte significativo de efectos que lo estimulen, restauren, consuelen y reduzcan al máximo el umbral disparador de los síntomas. Para esto hay que combinar en el proceso personalizado del tratamiento, los estabilizadores bioenergéticos, los aportes correctores del pensamiento y la participación
en la recuperación por parte de la persona afectada a través del desarrollo de las técnicas cognitivas conductuales oportunas.

En el caso de las perturbaciones emocionales, se presentan frecuentemente aspectos depresivos o impulsivos que van desde los más leves hasta, aquellos que deben ser tratados con fármacos. Es significativo hallar la causa de la reacción emotiva, debido a que es necesario desarticular sus efectos para poder liberar el potencial de la autoestima. Hay que prever que la persona afectada en muchos casos y según su pensamiento “tiene razón” para estar como está, así que será esencial el acercamiento humano y la comprensión, para evitar que se identifique con los círculos viciosos sociales en los que se verá reflejado (soledad, depresión, tristeza, abandono, enojo, ira, crítica, miedo, etc.). Las terapias naturales de aportes energéticos y las de corrección del pensamiento son indicadas en conjunto para el tratamiento de estos estados emocionales.
En todos los casos se debe restaurar el equilibrio esencial, o sea, activar el poder de resiliencia del individuo para que los efectos sean reales y no una fantasía compartida entre la acción terapéutica y la persona afectada. La memoria celular y su presencia es la causante de la aparición de nuevas manifestaciones de viejos síntomas haciendo indefinida una terapia.

Inn Long
Enlightement Master
 




El gorrión y sus huevos


Una vez embravecido
El oleaje del océano
Arrastró el humilde nido

De un gorrioncillo pequeño
Quedó el pobre pajarillo
Compungido de dolor
Y al océano afligido
Sus huevecillos le pidió
Mas no dio el menor indicio
De escuchar el grande mar
El pequeño con su pico
Lo quiso entonces vaciar

El determinado esfuerzo
Con que el pájaro insistía
Por Garuda fue muy presto
Advertido el mismo día

Y así este rey de las aves
En quien Vishnu mismo viaja
En un tono nada suave
Dio al océano amenaza:

“Da de vuelta sin tardanza
Sus huevillos al pequeño
Si no quieres que sin falta
Lo asista yo en su empeño...”
Quedó entonces temeroso
De este hablar el grande mar
Y devolvió presuroso
Lo que venía de tomar...

Por esta historia se enseña
Que con determinación
No hay nada que no se pueda
Y con la gracia del Señor

Del libro: "Los ejemplos de mi Maestro”
de Srila Atulananda Acharya

enviado por Thakur Das
 


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