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¿Qué es la Sanación?


Es la purificación de cuerpo, mente y corazón. Así los tres cuerpos se unen en un solo cuerpo y comienza el proceso de absorción por el Alma.
El alineamiento de los tres cuerpos implica un proceso de clarificación de la mente, armonía del cuerpo físico y depuración de las emociones.
El trabajo de purificación, es el trabajo que realiza el hombre cuando comprende que todo el pasado vivido es el fruto del camino hacia la Perfección. Entonces el hombre se redime a sí mismo y logra perdonar.
El Perdón es la comprensión de que hay un Sendero hacia la perfección que transitar, entonces emprende el camino con valentía, discernimiento y humildad.
Sólo el que no tiene prisa comprende el don de la paciencia y sabe que no hay etapas que se puedan saltar.
Cada escalón vivido es un peldaño hacia la evolución. La enfermedad también es un peldaño para comprender, aceptar, y finalmente, trascender.
La purificación del cuerpo reclama su lugar en el mundo; el cuerpo, en este cielo planetario, reclama su lugar de Perfección y armonía en el Gran Reino.
También nuestra mente deberá purificar todo contenido que la humanidad haya venido alimentando desde sus orígenes con los más oscuros pensamientos.
Cada cual atenderá a su trabajo reconociendo los propios defectos más que los ajenos. Necesitará pedir el don de la humildad para avanzar, y cuando crea que es humilde, que observa en la misma naturaleza la Humildad Divina, esto es algo que nos acomoda y nos realinea para dar un paso más y así seguir.
Deberá entregar sus emociones -el miedo, el odio y el deseo de poder- a la Divinidad para que estas sean transmutadas en Luz y Amor.

Este trabajo se irá haciendo cada vez más conciente y la aspiración irá creciendo en el corazón. El Sendero se va comprendiendo a medida que uno lo va transitando, no antes.
El desencanto, la decepción y la prisa, son obstáculos para la aspiración de mantenerse en el camino de la Verdad.
Los métodos de purificación están al alcance de todos nosotros, sólo deberemos tomar la decisión de hacerlo y comenzar.
La comunicación con nuestro Cuerpo de Luz (Alma) deberá realizarse al principio como una tarea de perseverar en lo que el ser más lúcido decide: sanarse.
La práctica de ciertos métodos conduce a este propósito, basados aquellos en los métodos más sutiles de sanación en que venimos trabajando. Así, los sonidos, con la voz humana, con la oración, la repetición de Mantras, la meditación en la Luz y la Medicina (Plantas Sagradas, la misma esencia de la Tierra que posee la Inteligencia Divina para crear nuestras enfermedades) son los métodos que podemos compartir.
Todos estos métodos son tan antiguos como la misma humanidad.
Las flechas lanzadas desde el lado oscuro (el lado de la ilusión) vienen en tres niveles.
Las que se dirigen a nuestra cabeza (la mente).
Las que se dirigen al corazón (las emociones).
Las que se dirigen al abdomen (los instintos).
Entonces el Maestro decía así:

“…Cuando las flechas vengan a la cabeza, sólo agáchate (la humildad), cuando se dirijan al pecho, entrégalas al Señor de los Señores, y cuando se dirijan al abdomen, elévate… Retírate dentro de ti diariamente, purifica tus pensamientos y aquiétalos hasta que encuentres el Silencio y la Quietud. Así encontrarás la Paz… y quien encuentra la Paz…encuentra a Dios…”

Dra. Claudia Sánchez
 


La Esperanza

El mundo occidental ha entrado en el tercer milenio y debemos empezar a darnos cuenta que hay muchas señales de inteligencia. Debemos empezar a introducir la idea de que la esperanza es una fuerza y que no se trata de sentarse a esperar lo que nos ocurrirá, sino que se trata de un acto creativo.
¿Cómo es la esperanza? Estamos viviendo, y mientras lo hacemos la experimentamos. Mientras puedo crear y vivir mi mundo, actúo, no necesito nada más, ni hablar de esperanza ni de desesperanza. Quizás nuestra civilización occidental ha sido sometida a una innecesaria inquisición de desgracia, mala suerte, tristeza, abandono. Todo esto existe desde luego, pero en la vida también hay otra parte.
La esperanza existe pero no tiene dónde manifestarse. No hay una receta universal para que deje de sonar como algo abstracto. Somos seres muy complejos y cada uno de nosotros carga con un set de condiciones que vienen del pasado, de la experiencia, etc. Esto hace una plataforma individual desde la cual puedo empezar a construir lo que quiero. En nosotros está la oportunidad de reconstruir nuestra actitud básica. Todos tenemos la oportunidad de decidir que no queremos seguir con lo que estamos haciendo;
tomar en nuestras manos la esperanza y con nuestro libre albedrío renunciar a lo que nos proponen y crear una vida feliz para nosotros y gozarla.
Esto es esencialmente la esperanza: actuar en la búsqueda de nuestra autenticidad, recuperar lo que hemos tenido siempre.
Muchos de los pueblos primitivos viven más felices que los pueblos civilizados; ellos no buscan la felicidad como nosotros, sino la autenticidad, y esto los lleva a la plenitud. La diferencia entre ambas es que la felicidad es sólo un poco, un extremo, mientras que la plenitud abarca todo: alegría, dolor, felicidad y tristeza.
Todos tenemos una riqueza interior maravillosa que sólo se aprecia cuando nuestro ego desaparece. Debajo de esa personalidad existe una extraordinaria riqueza humana y la esperanza consiste en actuar para extraerla; el camino hacia el resurgimiento de la esperanza pasa por admitir que somos parte de la naturaleza y que ella es parte nuestra. Cada uno de nosotros empieza a vivir el día que descubre y acepta que está relacionado con todo lo demás que existe.
El día que no me separe una frontera de mi vecino, quizás descubramos que somos todos ciudadanos de la Tierra y que tenemos la responsabilidad de cuidarla, y que eso empieza por cuidarse a uno mismo.
Debemos darle a la esperanza el derecho a existir; la esperanza engendra esperanza.

Dra. Elba Garber 




Frecuencias de Brillo
Un profundo cambio vibracional

En las sesiones de Frecuencias de Brillo, ocurre una gran limpieza emocional en nuestro interior, un profundo cambio vibracional.

En cada sesión se liberan emociones de baja vibración que se han acumulado en nuestro cuerpo físico y emocional a lo largo de toda la vida: tristeza, dolor, miedos, culpas, angustias, enojos, cansancio, estrés, agotamiento, etc. A medida que la carga del estrés emocional va saliendo, el cuerpo físico siente alivio y un mayor bienestar.

A su vez, se activan portales energéticos por los que entra luz de alta frecuencia que recorre todo el cuerpo, y a medida que encuentra emociones bloqueadas empieza a moverlas para que puedan, a su tiempo, ir liberándose.
Esta energía de alta frecuencia, que es luz divina y de nuestro propio ser de luz, eleva la vibración de nuestro cuerpo a nivel celular.

Entonces, las emociones de baja vibración salen y la energía de alta frecuencia entra, y a lo largo de las sesiones este cambio profundo va transformándonos, a medida que sale el dolor del alma, esos espacios se llenan con nuestro ser de luz, una parte de nosotros más sutil, de alta vibración que tiene la cualidad de sentir el amor a la vida, la alegría, la paz, la abundancia, la sensación de unión con todo lo que existe en el universo, nutriendo cada célula, ayudando a que nuestro cuerpo físico recupere su vitalidad y su flexibilidad.

En mi experiencia personal, descubrí que, luego de haber hecho muchas terapias, todavía había dolores del alma guardados dentro de mí, y que aunque fueran antiguos, por el solo hecho de estar presentes vibrando en algún lugar de mi cuerpo atraían otras situaciones semejantes, así como a personas que vibraban con el mismo dolor.
Al liberar estas emociones de mi pasado, en los entrenamientos y en las sesiones de Frecuencias de Brillo que sigo recibiendo, siento como si hubiera podido vaciar la mochila que llevaba en mi espalda, y el dolor profundo que guardaba en mi corazón y en todo mi cuerpo. Me siento con más fuerza y con más ganas de vivir. Recuperé mi alegría, me siento entera por primera vez. Miro la vida de siempre con ojos nuevos, porque algo en mí cambió. Siento como un renacimiento, una nueva oportunidad de ser yo misma con más plenitud, de realizar con alegría la misión de mi alma.

Cuando el cambio vibracional se produce en nuestro interior, inevitablemente produce un cambio en el exterior. Por la ley de correspondencia del universo, “como es arriba es abajo y como es adentro es afuera,” atraemos situaciones, cosas y personas que sintonizan con esta nueva vibración y nos ayudan a desplegar lo que vibramos dentro, nuestro potencial, nuestra misión, nuestro verdadero ser ... irradiando cada vez más amor y paz.

Alejandra Giménez
Practicante Certificada de Frecuencias de Brillo
 


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