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Regresando a nuestros primeros momentos de vida: embarazo y parto

¿Podemos regresar a nuestros primeros momentos de vida?
Así como podemos llegar a recordar nuestras vidas pasadas, a través de la Terapia de Regresión podemos revivir nuestras experiencias “en útero” y las instancias del parto. Estas vivencias provocan un registro tan intenso en nosotros que marcan el origen de muchos de los patrones que rigen nuestras conductas. Muchas patologías como fobias, ansiedades y depresión tienen su origen en estas etapas. La Terapia de Regresión nos permite rastrear los patrones emocionales que nos unen a ellas, examinarlos, hacerlos conscientes y aliviar los síntomas.

¿Qué experimentamos al ser regresados a dichas etapas?
Cuando regresamos a nuestro período prenatal evocamos una época de nuestras vidas donde todavía no existían las palabras, habilidades o el pensamiento complejo, sólo contábamos con sentimientos y emociones relacionados con quien regía nuestro universo en esos días: nuestra madre. A través de ella, su estado físico y emocional era vivido como propio. La experiencia intrauterina entonces, varía desde la calma absoluta hasta el estado más traumático dependiendo exclusivamente del sentir materno. Estas experiencias impactan nuestras vidas para siempre, pudiendo ser abordadas y reexaminadas nuevamente en los estados alterados de conciencia.

¿Cuál es la naturaleza y funcionamiento en nuestra etapa prenatal?
En esta etapa nos regimos por los siguientes principios:
- En el útero no poseemos identidad propia. Aún no hemos desarrollado una personalidad autónoma, ni independiente.

- Somos solamente receptivos y reaccionamos ante las emociones y energías de nuestra madre, quien constituye nuestro ambiente físico en el cual vivimos y nos desarrollamos.
- Poseemos escasa habilidad para diferenciar entre nuestros propios sentimientos y los de los otros.
- Somos vulnerables a las emociones no placenteras o amenazantes que nos rodean. No tenemos forma de escapar de ellas ni tomar distancia.
Tampoco podemos definir si dichas emociones son buenas o malas, deseables o indeseables, como tampoco podemos modificarlas, pues no poseemos mecanismos psíquicos que nos permitan hacerlo. Sólo podemos recibirlas.

¿Cómo nos adaptamos durante la gestación?
A pesar de nuestras limitadas capacidades nos vamos adaptando progresivamente al medio prenatal en el que nos desarrollamos. El sentir con gran intensidad, pero con escasas defensas, nos lleva a lidiar con la presión de las emociones y condiciones que nos rodean. Esto lo logramos simplemente haciendo un ajuste psicológico a las situaciones creadas por la energía emocional de nuestra madre. En esa época no sólo percibimos las emociones sino también voces y sonidos provenientes del exterior, que registramos y guardamos pero que sólo pueden ser decodificados cuando se instala en nosotros el lenguaje. Nuestras actitudes actuales, sensaciones, autoestima, y formas en las que nos desenvolvemos habitualmente, están definidas en gran medida por las adaptaciones en esta etapa y en el parto subsiguiente. La experiencia prenatal da una dirección particular a nuestras vidas que nos afecta cada día
¿Cómo se instalan en nosotros distintos síntomas durante la época de embarazo y parto?
Sentimientos maternos de miedo, ansiedad, angustia, depresión, insatisfacción, pueden programar nuestras vidas desde el momento de la concepción. También tienen marcada importancia: traumatismos y enfermedades crónicas. Los miedos, fobias, y ansiedades tienen sus raíces en el período prenatal, (también las encontramos en las vidas pasadas) aunque el momento de más incidencia es el del nacimiento, con toda su carga física y emocional. Quizás lo más importante sea la expresión y el rostro materno en nuestro primer encuentro con ella. La alegría, emoción, rechazo, miedo, angustia, son sensaciones que quedan marcadas a fuego en nosotros desde ese instante. La información, los sentimientos, el dolor corporal registrados en este período, son almacenados en nuestro inconsciente, de la misma forma que se implantan en las vidas pasadas y en los años de nuestra infancia. Estos sentimientos no resueltos se repiten una y otra vez y son difíciles de resolver sino son abordados desde su primitivo origen.

¿Cómo puede ayudarnos la Terapia de Regresión?
La Terapia de Regresión nos permite volver hacia atrás. Así podremos vivir otra vez nuestras emociones fusionadas al sentir materno durante el embarazo. Reviviremos también nuestro nacimiento y por sobretodo el primer contacto con nuestra madre. Estas instancias marcan el rumbo de nuestras vidas y muchas veces la instalación de síntomas que padecemos actualmente.
Por tal motivo la Terapia de Regresión es un elemento de suma importancia que puede contribuir al mayor conocimiento de nosotros mismos y constituir una llave para la resolución de muchos de nuestros síntomas.

Dr. Víctor Borak 


Lemuria y Atlántida

Miles de años antes de que el Huracán Katrina devastara la ciudad de Nueva Orleáns, Lemuria y Atlántida desaparecieron en las profundidades de los océanos Pacífico y Atlántico y entraron en la misteriosa región de la leyendas.

Lemuria o Mu era un vasto conglomerado de islas y archipiélagos que se esparcía por el océano Pacífico, representando la primera habitación humana, hace más o menos 50,000 años en el tiempo. Vivían en relativa paz y aislamiento, en una suerte de Edén (muy posiblemente el verdadero) demostrando una gran sofisticación en las ciencias y las artes espirituales a raíz de su observancia y práctica de las leyes naturales. Antiguas tradiciones orales de la Polinesia cuentan la historia de un espléndido reino, la Madre Patria de MU (Lemuria) arrastrado al fondo del mar por una “Ola Guerrera” mucho más grande que la del tsunami que golpeó a Indonesia en diciembre del 2004.

Atlántida, por su parte, se constituyó en y floreció como una sociedad híbrida que combinaba la espiritualidad Lemuriana y la tecnología neolítica. El resultado fue un extraordinario avance en las ciencias, las estructuras políticas, y la espiritualidad--si bien este último campo sufrió importantes deterioros hacia el final de su poderío--, aproximadamente unos 10,000 años atrás. Además, Atlántida fue el primer imperio mundial, cuyas estrategias económicas y políticas de estado tuvieron por objetivo la subyugación de naciones vecinas con tecnología inferior. Todo bien hasta que el cataclismo equivalente a un ataque nuclear borró a esta orgullosa nación de la faz de la tierra.

Lemuria y Atlántida se fueron, pero no se las olvida. La investigadora americana, Shirley Andrews ilustra su trágica desaparición como “perlas de un collar roto que caen al suelo y se esparcen en todas direcciones”. Y así fue como los sobrevivientes emigraron y se refugiaron en otras regiones del planeta, incorporando sus talentos místicos y científicos dentro de las ya existentes culturas de Europa, Africa, las Américas, Asia y la Polinesia.

Tanto Lemuria como Atlántida han sido citadas repetidamente en las tradiciones indígenas como en los escritos de afamados escolásticos de antaño. Hacia fines del siglo XIX surge un nuevo interés en la veracidad de las leyendas, tanto de estas culturas como las de otras también desaparecidas.
Este singular movimiento, de características internacionales, promovió investigaciones y canalizaciones psíquicas a lo largo del siglo XX con trabajos que evidencian la impronta que dejaron Lemuria y Atlántida en muy diversas culturas del mundo, incluyendo importantes filosofías reveladoras de su influencia y parentesco con sus anfitriones.

Gracias al avance tecnológico de hoy en día, y la comprometida dedicación de hombres de ciencia y espíritu, las tareas sistemáticas de exploración y descubrimiento producen a diario evidencias arqueológicas, tanto submarinas como terrestres, además de símbolos afines, glifos enigmáticos, y de gran importancia, el acceso a antiguos registros enterrados en museos alrededor del mundo. Ahora sí nos es posible recrear el paisaje de estas civilizaciones que vivían, según nuestro parecer, en una extraña armonía, artífices de una sofisticada tecnología (la cual algunos arguyen era de origen galáctico) capaz de controlar aspectos meteorológicos, desafiar la gravedad, y conducir investigaciones genéticas más allá de lo que es posible en la actualidad.

Debemos concluir en que cada nuevo descubrimiento ya sea concerniente Atlántida o Lemuria es un mensaje para la humanidad actual. Recordemos que los Atlantes fueron Lemurianos y nosotros somos los Atlantes. Sus dilemas (la lucha entre las fuerzas oscuras y las de luz) tanto como sus memorias se sostuvieron a través de una subconciencia universal, la que aseguró que al margen de las evidencias científicas, las creencias persistan e insistan cada vez más en la existencia de sus civilizaciones vigentes decenas de miles de años atrás.

Finalmente, es muy importante que nosotros, en los inicios del siglo XXI, y en nuestros roles de ciudadanos de naciones avanzadas experimentando paralelos evolutivos con estas culturas desaparecidas, hagamos una pausa, reflexionemos, aprendamos de sus experiencias y escuchemos intuitivamente a sus mensajes. En pos de la experiencia Lemuriana y Atlante nos incumbe simplificar nuestras vidas, discernir sobre el avance de nuestra tecnología, alinearnos con la naturaleza, enfatizar el poder del amor y la compasión, y porqué no, utilizar eventualmente el consejo de visitantes celestiales. De hacerlo así, nuestra raza y el planeta sobrevivirán. Hay quienes proponen que Atlántida y Lemuria resurgirán. Francamente, no creemos que resurjan las tierras sumergidas, pero sí un ambiente iluminado, desdeñoso de la materialidad, y portador de la espiritualidad característica de su Edad Dorada. Tal vez así, como lo fuera en esa fascinante trayectoria humana, el favorable equilibrio resultante de la energía y la armonía podría una vez más restaurarse en nuestro planeta.

Norma Beredjiklian 




Creando Ángeles

Hay ángeles que le dicen a cada planta o brizna de hierba que crezca. Sin estos ángeles le dejan de dar esta energía a las plantas estas no pudieran seguir viviendo. Toda planta, todo animal, todo ser humano tiene ángeles. Hasta las montañas tienen ángeles. Los cristales que se encuentran en minas o montañas, que pueden crecer tienen ángeles. Ángeles para todo, para la lluvia por ejemplo.
Los pensamientos negativos vienen de la frecuencia de la fuerza negativa, el ego, el deseo de recibir sólo para nosotros mismos. Cuando creamos ángeles negativos estos vienen a provocarnos mas actos negativos, nos rodea negatividad, hasta que los alejamos con acciones proactivas. La pequeña vocecita que viene de adentro que a veces nos dice cosas como: no hables ahora. No te metas en problemas. No vayas para allá. No compres esto, no lo necesitas realmente. Éste está a nuestro lado derecho. Luego viene el ángel que está situado al lado izquierdo que nos dice cosas como: Esto no tiene sentido, por qué no vas a comprar esto?, o por qué no vas a probar esto otro? No engorda tanto. Y así tenemos una pelea entre los dos. El ángel guardián es el que nos cuida, nos ama. La mayor parte de la gente sabe que muchas veces en la vida, cuando está a punto de suceder un desastre, algo nos protege. Y sabemos que no fue nuestra sabiduría o intelecto lo que nos salvó. Especialmente si uno es padre, al observar a los niños uno puede ver que están protegidos por bandadas de ángeles

que evitan que se maten o hagan daño dos veces por minuto.
Uno no debe ir a propósito a un lugar que uno sabe que es peligroso. Si uno no sabe que es peligroso conscientemente, está bien, nuestro ángel nos va a proteger. Pero si lo escogemos conscientemente nadie nos puede proteger. Nuestro ángel guardián esta para protegernos y para decirnos el camino correcto, la conciencia correcta. El problema es que no siempre queremos aceptarlo. Un rabino, decía que los ángeles son como nuestros hijos, nosotros los creamos, por nuestras acciones, acciones positivas crean ángeles positivos, acciones negativas crean ángeles negativos.
En algunas ocasiones se cruzan, baja un ángel negativo para hacernos caer por ejemplo, pero por una buena acción creamos un ángel positivo y se cruza con el otro y lo hace parar. Cada acto sea que proviene de la naturaleza de recibir para solo uno mismo o proviene del deseo de compartir libera una energía, esa energía se convierte en una partícula que genera un ángel, ahora debemos recordar que el Satán vive dentro de nosotros, esta ahí para ponernos a prueba todo el tiempo, así que un ángel producto de una acción negativa nuestra no es una ángel que esta del lado de Satán, es simplemente eso un ángel producto de nuestra negatividad somos responsable de él entendiendo que el Satán también esta aquí para ayudarnos en nuestro proceso de corrección.
Por ejemplo, dice la Kabalá que con sólo el hecho de poner un Zóhar en la casa de uno, uno crea un arca de protección para la casa y todos los habitantes de está. Se dice que cada letra de los 72 nombres está gobernada por un ángel por lo que cada nombre tiene 3 ángeles y la tabla tiene en total 216 ángeles que la controlan.
Los ángeles son mensajeros y pueden aparecer en sueños, nos pueden ayudar como también nos pueden meter en problemas. Cuando la Luz nos va a enviar una energía especifica lo va hacer a través del mensajero que carga esa energía como es el caso de energía de cura, para la cual el ángel Rafael es el canal. Es decir la Luz nos envía la energía de cura a través del ángel Rafael. Los ángeles nos envían mensajes a nuestro cerebro que se convierten en pensamientos, debemos recordar que los pensamientos no se generan en nuestra cabeza, nuestro cerebro es simplemente un receptor, como una antena de recepción, como una caja de televisión sabemos que las movimientos que vemos en la pantalla no se generan en la caja de TV, sino en una fuente de transmisión cientos de kilómetros de distancia. Es la misma analogía para nuestro cerebro, los ángeles son la fuente que conduce la transmisión de los pensamientos.

Myriam Delfini 


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