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El Despertar

Las mismas características de personalidad que cuando surgieron en nuestra vida intentaron protegernos, hoy, en nuestra adultez, ya no cumplen la misma función. Sin embargo, ellas encierran siempre en su esencia, el gran intento de ofrecernos lo mejor. Esta intención vital, inmanente en cada una de ellas, es lo que descubrimos, reclamamos, y recuperamos, al reconocerlas en su totalidad.
Es por esto que el método de Diálogo de Voces nos impulsa a una recorrida personal, para iniciar tal redescubrimiento. Ignorar a alguna de nuestas voces interiores es ignorar quien somos, es perder en parte algún grado de respeto por nosotros mismos.
Recuperarlas, en cambio, es ser libres para siempre.
Aquellas energías que continuaron en nuestra personalidad, funcionando aparentemente como un obstáculo al crecimiento, son en sí mismas, paradójicamente, el motor de nuestra evolución.
Asì nuestro miedo es nuestro amor, nuestra angustia nuestro goce, nuestra culpa nuestra autoestima, y nuestro sometimiento, nuestra libertad.
A medida que avanzamos en este trabajo, se desarrrolla un proceso de maduración de nuestras emociones, quienes comienzan a danzar para integrarse, al mismo tiempo que mantienen su energía esencial.
Se han teñido con la vulnerabilidad de nuestra infancia, con nuestros temores, y cuidar a este niño vunerable que late siempre dentro de nosotros, es nuestra principal responsabilidad.
Un tigre recién nacido fue criado en un rebaño de cabras. Se creyó a sí mismo una cabra hasta que un tigre adulto llegado al rebaño se empecinó en mostrarle quién era realmente.
Le dio a masticar varios trozos de carne de cabra, los cuales el joven tigre, por supuesto, rechazaba. Hasta que, finalmente, el tigre que se creìa cabra comenzó a masticar y disfrutar un trozo de carne. Después de deglutirlo, dejó salir de su interior un poderoso rugido, "el rugido del despertar".

Lic. Leonor Denker  


Aportes y contribuciones del trabajo con el árbol genealógico en la psicoterapia individual

Dibujar un árbol genealógico o genograma es registrar información gráfica sobre los miembros de la familia y sus relaciones por lo menos durante tres generaciones. Partimos de la información que se tiene, sin embargo a lo largo del proceso la información comienza a fluir. El dibujo del árbol nos proporciona una rápida gestalt de pautas de funcionamiento y de relaciones que se repiten o se alternan de generación en generación. La familia es el sistema primario más poderoso al que pertenecemos. Dentro de este marco terapéutico la familia comprende toda la red de familiares de al menos tres generaciones. Es una herramienta que nos proporciona claves muy importantes sobre el sentido de un síntoma nos posibilita entender qué está conservando o qué está impidiendo o si está protegiendo algún legado de generaciones pasadas. Nos permite conocer más acerca del consultante y nos invita a tomar conciencia de cual es el lugar que tiende a ocupar. Investigamos en el árbol los sucesos familiares críticos, muertes tempranas, enfermedades crónicas, adicciones, accidentes, divorcios, migraciones. Hechos importantes en la historia familiar que pudieron haber contribuido a una situación disfuncional actual. Una enfermedad puede ser una repetición o lealtad invisible familiar e inconsciente. La posición entre los hermanos, el número que ocupa tiene una particular importancia para la posición emocional de una persona dentro de la familia. El nombre que lleva puede cargar con un programa de vida. Cuando se repiten en el árbol los nombres en varias generaciones es importante hacer conciente los legados de los mismos para no actuarlos.
Los destinos o tendencias muy marcadas en la vida de una persona no son azar, se gestan dos o tres generaciones antes. A veces tenemos más información de una rama materna o paterna. La rama de la cual no se tiene memoria es una sombra que actúa más. El reconocimiento de pautas de funcionamiento de éxito o de fracaso. El reconocimiento de pautas vinculares de conflicto, de distancia o de fusión pueden repetirse entre los miembros de la familia de una generación a otra. A menudo el problema de alcoholismo, abuso sexual, violencia, drogadicción o problemas psiquiátricos que presenta la persona que consulta tiene sus antecedentes en generaciones previas. El trabajo terapéutico con el árbol puede ayudar a evitar repetir hechos y pautas infelices en el presente. Es interesante comprender el equilibrio que se busca entre los árboles al formar una pareja. Los árboles buscan equilibrar deudas del pasado, qué le está ofreciendo uno a otro. El tema de la traición y lealtad al árbol puede ser el punto ciego donde muchas de nuestras creaciones se frustran. Hasta qué punto a un hijo le es difícil superar el nivel cultural o social de sus padres y es vivido como un desgarro entre él y la familia este éxito. No poder tener una pareja es lealtad al propio árbol. Un hijo que nace cerca de la enfermedad y muerte de un hermano es vulnerable a convertirse en su reemplazo no tomando la fuerza de su vida en su totalidad. Una persona puede deprimirse para la misma edad que murió su padre a pesar de no ser consciente. Estas reacciones se denominan efecto aniversario y se impone e impactan con fuerza. Hay familias donde se repiten tragedias en estos aniversarios. La fidelidad al árbol gobierna de manera invisible nuestra vida. El trabajo terapéutico que realizo invita a desafiar y a realizar lo propio.

Lic. Ana I. Dokser
Psicóloga UBA
 




Terapia Gestáltica: Los Soportes

La palabra "support" en inglés significa soporte, respaldo, sostén, sustentación, protección, apoyo, defensa, recurso. Así, entendemos por soporte lo que sirve para sostenernos, respaldarnos, protegernos, apoyarnos, defendernos, soportarnos. Sintetizamos todos estos significados con la palabra "soporte".
La frase de Arquímedes: "Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo", resulta ilustrativa para este tema.
Un buen terapeuta es soportativo, cualquiera sea la técnica con la que trabaje. Comprender con el corazón más que entender-racionalizar, aceptar, estar ahí acompañando, son las mayores cualidades de un terapeuta. Esto no es fácil. Lleva tiempo y práctica llegar a lo simple. Requiere una mirada abierta, despojada de intencionalidad, una actitud de aceptación y contemplación. Estar, sin sentirse necesariamente obligado a actuar. Podemos comparar el proceso terapéutico con el rol de los padres con los hijos; también con el crecimiento de una planta. La planta necesita que le demos agua, que la miremos, que la amemos y que la dejemos ser. Nadie le diría a una planta cómo tiene que crecer. Sólo le damos agua y atención, y esperamos que crezca según su propia forma.
Con los hijos pasa algo semejante. En un mundo imperialista donde las relaciones entre las personas son de dominio y sumisión, los padres creemos que nuestro rol es decirles a los hijos lo que deben hacer, ser y sentir.
Cada vez creo más que el rol de los padres es simplemente estar. Esto es sumamente difícil, ya que pos siglos sólo aprendimos a hacer, opinar, enjuiciar, meternos en el espacio del otro. Estar es estar acompañando, amando, aceptando; esto solo, ya es un soporte.
Cuando quiero hacer contacto, cuando quiero darme cuenta de algo y no sé por dónde empezar, tengo que movilizar mis soportes, mis puntos de apoyo. Si quiero que otra persona crezca, se integre, tome contacto con lo que profundamente le sucede, tengo que favorecer y desarrollar sus soportes.

¿Cuáles son los soportes?
Los soportes internos son:
- Mi "darme cuenta" es un soporte. - Todo lo que sé es un soporte. - El darme cuenta de mi cuerpo es un soporte. - Mis sensaciones corporales son un soporte. - La respiración es un soporte. - Darme tiempo es un soporte. - Las experiencias pasadas positivas pueden ser un soporte y, generalmente, lo son.
Los soportes externos son:
- El piso es un soporte. - El aire es un soporte. - Mis amigos algunos- son soportes. - Mi casa y mi familia pueden ser un soporte.
Veamos un ejemplo: en este momento, la silla que me sostiene, la lapicera con que escribo, los objetos conocidos a mi alrededor son soportes. También mi memoria, mi respiración, mi darme tiempo, el recuerdo de Ana, quien con mucho amor se ofreció para pasar mis manuscritos a máquina; su aliento y el de otras personas como Delma, que se llevó varios capítulos para leer y me pregunta: "¿Y? ... ¿escribiste?". Todos estos son soportes para mí en este momento porque si no los tuviera, seguramente no estaría escribiendo.
Podría tener otra silla y otra lapicera, pero siempre necesitaría algo para realizar lo que sea ... y éstos son los soportes que me permiten hacerlo. No puedo sola, necesito algo de afuera y algo de adentro. Recuerdo los comentarios de Delma y de Ana sobre mi primera capítulo y escribo este segundo con menos miedo.

Quiero contarte una anécdota: cuando yo tenía 8 años cambié de colegio porque nos mudamos y entré ya comenzadas las clases a otra institución. El primer día de clase la maestra me pidió que dijera el abecedario en inglés y, como no lo sabía, me puso un cero. Durante un mes no pude estudiar ni entender nada más. Después de ese cero quedé bloqueada y sin poder aprender. Por suerte nadie enjuició mi dificultad y la directora del colegio, dedicándose en forma personal, me llevó a su clase y me enseñó con mucho amor, confianza y dedicación, hasta que volví a la normalidad. Su actitud fue el soporte que permitió mi cura y mi integración: pude producir una nueva Gestalt.
Nunca más tuve dificultades para aprender, salvo cuando tengo miedo o me siento criticada. Quiero decir con esto que hay niños que se bloquean por falta de soporte y que la curación consiste en ser soportativos, alentándolos y confiando en ellos. En estas situaciones de parálisis, tan comunes en los niños, un buen soporte puede hacer que una Gestalt se transforme y surja otra a partir de la cual su inmovilidad cede porque la forma de aprehender la realidad es otra.

Lic. Mabel Allerand  


Los peligros de la sobreprotección

Ante un mundo en el que abundan los niños abandonados, maltratados o simplemente faltos de cariño, muchos padres reaccionan entregandose en cuerpo y alma a sus hijos. Pero proteger "demasiado" puede resultar tan nefasto como el abandono.
Los esfuerzos por procurarles y ofrecerles un modelo de comportamiento a seguir, se transforman en constante preocupación e incluso en ansiedad, ellos se ven obligados a crecer también con esos sentimientos.
La preocupación por la vida y los problemas de sus hijos puede llegar a ser tan torturadora que les impide comer, dormir o pensar en otra cosa.
Las expectativas son tan altas que se hace inevitable una frustración continua respecta a ellos. Al temer que sus hijos pierdan el norte a menos de que ellos les marquen el rumbo y lleven el timón en sus actividades diarias, se convierten en guías frenéticos. Ven las responsabilidades de sus hijos como propias. Amigos, intereses e incluso su pareja son dejados de lado intentando estar disponibles para sus hijos en todo momento. Dan hasta quedarse vacíos y doloridos en su interior, pero aún así no es suficiente para detener la preocupación constante de ayudarles a ser como ellos creen que deberían ser.

Dra. Elba Garber
Médica Psicoanalista, Médica Psiquiatra, Médica Homeópata, Especialista Floral de Bach
 


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