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Nuestras voces interiores

Nuestras distintas voces, o "selves", tienen diferentes formas de pensar y sentir y transmiten sensaciones diferentes. Si quisiéramos describir básicamente a las voces, podemos decir que son energías o patrones energéticos. Aunque a veces no nos damos cuenta, todas estas energías se encuentran en nuestro interior. El método Diálogo de Voces, por su metodología de trabajo, ofrece la posibilidad de dialogar concretamente con cada una de ellas, y descubrir su origen, y lo que cada una tiene para decir o transmitir. Hay una parte de nuestra personalidad a la cual llamamos dentro de este método: "aware ego", o ego consciente.
Es un aspecto nuestro que se va fortaleciendo a medida que avanzamos en este trabajo, y se va haciendo cada vez más fuerte y poderoso, pues aprende a separarse de todas estas voces, y a darse cuenta que en realidad somos algo más que todas ellas.
Es una parte de nuestra personalidad que puede ser libre para elegir y cambiar, y que se conecta cada vez más con nuestra esencia. Nosotros venimos al mundo con nuestro ser esencial, pero a medida que crecemos nos vamos alejando lentamente de él, pues vamos formando nuestra personalidad básica. El proceso de formación de la personalidad es necesario e imprescindible para nuestro crecimiento, y todas las características primarias que desarrollamos protegen nuestra vulnerabilidad, y nos ayudan a sentirnos aceptados, aprobados y queridos. Al comienzo de nuestra vida, son esenciales para que funcionemos en el mundo de la mejor manera posible, pero con el tiempo y a medida que nos convertimos en seres adultos, estas mismas voces que nos protegían, muchas veces ya no cumplen la misma función. Una sesión del método de Diálogo de Voces, la cual se denomina facilitación, es muy rica y poderosa en sí misma. El diálogo que el terapeuta establece con las voces o "selves" es cómodo y amable, y tiene la belleza de compenetrarse con cada una de ellas, sin juzgar a ninguna. De este modo se inicia un proceso a través del cual la persona aprenderá a honrar a todas sus partes, tanto las que ha desarrollado en exceso, como las que ha reprimido, con lo cual logrará alcanzar mayores posibilidades de cambio, y más altos niveles de consciencia y salud.

Lic. Leonor Denker 




La esperanza no es un bicho

El mundo occidental se acerca al segundo milenio y debemos empezar a darnos cuenta que hay muchas señales de inteligencia. Debemos empezar a introducir la idea de que la esperanza es una fuerza y que no se trata de sentarse a esperar lo que nos ocurrirá, sino que se trata de un acto creativo.
Cómo es la esperanza?, estamos viviendo y mientras estamos viviendo estamos experimentando la esperanza. Mientras puedo crear y vivir mi mundo, actúo, no necesito nada más, ni hablar de esperanza ni de desesperanza.
Quizá nuestra civilización occidental ha sido sometida a una innecesaria inquisición de desgracia, mala suerte, tristeza, abandono. Todo esto existe desde luego, pero en la vida hay también otra parte. La esperanza existe pero no tiene donde manifestarse. Para que la esperanza deje de sonar como algo abstracto, no hay una receta universal. Somos seres muy complejos y cada uno de nosotros carga son un set de condiciones que vienen del pasado, de la experiencia, etc. Esto hace una plataforma individual desde la cual empezar a construir lo que quiero. En nosotros esta la oportunidad de decidir que no queremos seguir con lo que estamos haciendo; tomar en nuestras manos la esperanza y con nuestro libre albedrío renunciar a lo que nos proponen y crear una vida feliz para nosotros y gozarla.
Esto es esencialmente la esperanza: actuar en búsqueda de nuestra autenticidad; recuperar lo que hemos tenido siempre. Muchos de los pueblos primitivos viven más felices que los pueblos civilizados.
Ello no buscan la felicidad como nosotros, sino la autenticidad y esto los lleva a la plenitud. La diferencia entre ambas es que la felicidad es solo un poco, un extremo mientras que la plenitud abarca todo: Alegría, dolor, felicidad y tristeza. Sostener esa diferencia va minando la salud. Cada vez que una persona tiene un pensamiento negativo, deprimente está dañando su salud.
La ansiedad: otra expresión patológica tan habitual de encontrar en nuestra vida cotidiana: expresada como una falta de paz interior que creemos podemos aliviar, fumando, bebiendo, comiendo, etc. (adicciones); trae aparejado insomnio causando este síntoma dificultades al día siguiente en el área laboral y familiar. Durante todo este proceso la persona va minando la salud y van apareciendo síntomas psicológicos u orgánicos que comprometen más su vida personal y la de los que conviven con él, extendiéndose a su área de trabajo y sociedad.
El climaterio: etapa de la vida de la mujer (entre los 45 y los 50 años) en la cual finaliza la edad reproductora, debido a la disminución de la cantidad de estrenos (que le impide poseer un óvulo preparado para ser fecundado). Es una etapa de cambios biológicos, psicológicos y socioculturales: cambio de humor, depresión, tristeza, irregularidades menstruales.
Las irregularidades menstruales prosiguen hasta la desaparición total de la menstruación y ahí estamos en presencia de lo que llamamos la menopausia (ausencia definitiva de los ciclos menstruales). Desde la concepción básica de salud psicófísica, la menstruación, el embarazo y la menopausia son hechos naturales.
De la armonía emocional con la que haya vivido la vida previa, dependerá que esta etapa, en vez de ser un hecho biológico natural se convierte en el "fin de algo": Una pérdida. A partir de este momento a la mujer le quedan muchos años de vida adulta por vivir, ya que debido a las últimas estadísticas acerca de la prolongación de la vida, podrían ser tantos como los que vivió hasta este momento. Es en esta etapa donde la medicina preventiva tiene su campo de acción útil, actuando sobre desórdenes emocionales como:
A nivel emocional: Depresión, sensación de perdida (síndrome del nido vacío: los hijos se casan, jubilación y/o cambio de trabajo), etc.
A nivel físico: calores, sofocones, osteoporosis, insomnio, presión precordial, angustia, etc.
A nivel de la piel: sequedad, descamación, trastornos en el equilibrio de la temperatura.
A nivel del pelo: mayor fragilidad, caída del cabello.
A nivel estético: tendencia al aumento de peso, la ansiedad y aumento de la ingesta, son los más importantes responsables.

Dra. Elba Garber
Médica Psiquiatra, Especialista en Floral de Bach
 


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