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Reiki

Reiki es un método de tratamiento natural de armonización física, mental y emocional que se realiza mediante la imposición de manos, redescubierto por el Dr. Mikao Usui. Es energía cósmica o divina que actúa en forma global cuando se aplica a cualquier parte del cuerpo. La práctica del Reiki es reconocida como Tratamiento Complementario por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), la Seguridad Social Británica y el Instituto de Salud de Estados Unidos. La palabra Reiki es un ideograma de origen japonés, que tiene varias lecturas según el contexto en que se encuentre.
Literalmente significa "Lluvia Maravillosa de Energía Vital" ó "Lluvia Milagrosa que da vida". Su origen está rodeado de muchas historias y mitos. Es uno de los tantos métodos de la familia del Chi Kung, que se aplica para reconectar, activar y armonizar al ser humano con la energía universal. No está relacionado con ninguna religión, ni se opone a ningún credo. Cualquier persona, planta o animal puede recibir sus beneficios.
El Reiki no tiene contraindicaciones. Es conectarse con amor a la Luz Divina de la que estamos hechos. El Reikista es un canal entre esa energía superior y el ser que la recibe.
A su vez, al transmitir esta energía, la persona también es beneficiada por ella. Cuanto más ejercita, más poderosa se vuelve como canal. Por otra parte, el Reiki es una energía inteligente, que se dirige hacia donde el receptor lo necesita. Cualquier persona puede aprender el sistema Reiki, no es necesario ningún conocimiento previo. Incluso los niños pueden ejercerlo. El Reiki equilibra los centros energéticos (chacras).

Con el Reiki podemos: - Liberar bloqueos energéticos y las emociones reprimidas - Lograr un nivel profundo de relajación y bienestar - Incrementar la creatividad - Potenciar alimentos y remedios - Purificar lugares y personas - Purificar, programar y engrillar cristales, piedras, etc. - Eliminar energías negativas en las personas, lugares y objetos - Acelerar curaciones, incluso de huesos. Cicatrizaciones de heridas y todo tipo de operaciones - Ayudar en los procesos de recuperación en depresiones, pánico, fobias, miedos, insomnios, dolores permanentes - Estimular el sistema inmunológico - Incrementar la autoestima y la confianza - Aliviar catarros, dolores de cabeza, fatigas, quemaduras - Ayudar en el proceso de desintoxicación de drogas adictivas - Posee efectos rejuvenecedores.
La palabra Reiki está compuesta por dos vocablos: Rei - Universo, Cosmos, Esencia; Ki - Energía Vital (todos los seres vivos la tenemos). Los hindúes la denominan Prana, los chinos Chi, los cristianos Espíritu Santo, los investigadores rusos energía bioplasmática. Y es probable que el Telesma de Hermes Trismegisto, el Ka de los egipcios, el Pneuraa de los griegos, el Baraka de los sufies, el Fluido Vital de los alquimistas, el Jesod de los judíos cabalistas, el Hasina de la isla de Madagascar, el Wakan o Wakouda de los sioux, el Oki de los indios hurones, el Ofende de los iroqueses, el Numia de Paracelso, la Energía Sanadora de Natura de Hipócrates, el Orgón del Dr. Wilhelm Reich, la Energía Odica del Barón Reichenbach, la Energía Vital Universal del Barón Ferson, el Telurismo del Profesor Ieáeser, la Energía Biocósmica del Dr. O. Brunler, la Energía X de L. E. Eemann y la Quinta Potencia sean una y la misma energía básica. Los niveles de Reiki se reciben a través de iniciaciones, llamadas también activaciones.

Nora Rodríguez 


Corazón sencillo

Siempre llamó mi atención aquella gente con un corazón sencillo, aquellos que hacen de lo complejo, de lo sofisticado, algo cotidiano, entendible por todos. Gente que quizás habla de cosas importantes, pero tiene en su forma de expresarse una capacidad de llegar al fondo de su mensaje de inmediato. Sea cual fuere el tema del que esas personas hablan, llegan al corazón, el alma se siente atraída. Gente muy sencilla, que quizás solo nos sirve o ayuda en determinado punto de nuestras vidas. Rostros sonrientes, dispuestos a ayudarnos, adaptarse y comprender. ¡Dan ganas de sentarse a hablar con esa gente, a saber de su vida! Ellos no buscan complejidades, no desconfían más de la cuenta, hablan de modo abierto y claro, tienden a creer y a confiar, ven en la gente lo bueno.
La simpleza de corazón se opone a esa otra postura, la de buscar siempre los motivos para no creer, la de dudar de todo, la de complicar las cosas, la de plantear siempre obstáculos y objeciones, la de esperar que finalmente algo nos de la excusa para descalificar. Esta actitud frente a la vida, la de hacer lo complejo algo sencillo, la de creer, confiar, de poner una sonrisa y un deseo de hacerse entender y querer por el prójimo, es una parte importante del amor. Porque el amor es simple y Dios es simple. El hace las cosas de Su Reino sencillas para nosotros. Pero también pone en velo entre sus misterios y nuestro entendimiento.
Es por este motivo que es tan importante no querer ver o saber más allá de lo que Dios quiera que veamos, ¡Solo creer en El!
Esta actitud, la de creer, proviene de un corazón sencillo. Creer, con un alma abierta a las cosas del Reino, más allá de que la mente, nuestro intelecto, no alcance a comprender lo que percibe. Es muy difícil tener fe en Dios si queremos procesar todo a través de nuestra razón. La soberbia, origen de todo pecado porque proviene de quien quiso ser como Dios en los inicios de los tiempos, nos arrastra a querer ver donde no debemos, a querer comprender donde no podemos, y finalmente a creer solo si nuestra razón comprende. ¡Sólo Dios puede comprender Sus cosas! ¿Y qué difícil es la prueba cuando Dios da la gracia de tener una mente desarrollada, una educación elevada. El propio don que Dios da se puede transformar en el motor de nuestra soberbia: vaya, si somos gente inteligente, ¿cómo podemos creer en estos tiempos en estas cosas, inexplicables para la ciencia del hombre?. Cuánta soberbia se esconde en esta pregunta, pero cuan a menudo se la escucha, o se la piensa. El mundo moderno ha desarrollado tal soberbia, que ha dejado poco espacio para las cosas del Señor, que son por supuesto inexplicables, porque pertenecen a un nivel de pensamiento, el Pensamiento Divino, al que el hombre jamás podrá llegar. Es por este motivo que da gran alegría ver gente con dones intelectuales y buena educación, que también tiene un corazón sencillo, y cree en las cosas de Dios sin preguntarse. Estos hermanos han pasado una prueba importante, han llegado a rozar la verdadera sabiduría, la de hacerse pequeños, y aceptar la Omnipotencia Divina sin preguntar ni por qué, ni cómo, ni cuando, ni donde. Sólo aceptar, orar, adorar al Señor, y disfrutar de los pequeños detalles que El nos permite ver, de Su maravilloso Reino.

Lic. Ana Liguori 




Con los pies en la tierra

Como seres con un sistema energético que fluye constantemente lo natural es que la energía se cargue y se descargue adecuadamente y en las mismas proporciones, de lo contrario estaremos sobrecargados y nuestro sistema entrará en conflicto.
Si estamos bien afirmados en la tierra nos sentiremos fuertes y seguros sintiéndonos dueños de nosotros mismos en cuanto a las decisiones a tomar y en el interactuar con otras personas.
En bioenergética se le llama "grounding" al tener los pies en la tierra y este concepto implica el enraizarse, no simplemente apoyarse sobre el piso.
Sería estar conectado con esta realidad, con la vida, con el propio cuerpo, con la sexualidad y con el lugar que ocupo con relación a los demás.
La mayoría de las personas viven en la mente, en sus pensamientos e ilusiones y de esta manera va desconectando la parte baja del cuerpo.
Esto lleva a pararse y caminar mecánicamente sin tomar conciencia de que se está sobre la tierra y que en realidad ella debería sostenernos.
El hecho de estar "volando" o en el "aire" sería una manera de irse y no tomar contacto con las dificultades que pudieran presentarse, intentando de esa manera no sentirlos o negarlos.
Pero el problema es que si no se está bien afirmado "al menor empujón" uno puede caerse, lo cual podría traer sentimientos de confusión y reforzar la inseguridad.
Cuanto más enraizada este una persona más internamente segura se sentirá.
El tomar contacto con nuestro cuerpo, sus fuerzas y debilidades nos abrirá a una mayor comprensión de nosotros mismos.
La bioenergética es un trabajo integrador que nos ayudará en la aceptación de nuestro "lado oscuro", como algo más natural y que en definitiva forma parte de nuestra vida y nuestro aprendizaje.
Es una manera de librarse de viejas cargas y sentirse más libres y cómodos en el propio cuerpo.
Quizás como cuando éramos niños, recobrando la flexibilidad y la alegría.

Prof. Marta Irene Villafañe 


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