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¿Qué es una constelación familiar y cómo se configura?

La constelación familiar es un método de terapia grupal que desarrolló Bert Hellinger, sencillo y eficaz, en el que se lleva a la práctica terapeútica los órdenes del Amor.
La idea central es que hay dos imágenes, una es la imagen que trae el consultante que es la que ata, y otra la imagen de solución, que libera. La imagen que ata es la que muestra el lugar sistémico que se está ocupando y que determina los sentimientos y su proceder en el aquí y ahora. La imagen de solución o de futuro es la que corresponde a las órdenes del amor, y le confiere a cada integrante su lugar en el sistema. Esta imagen si es interiorizada en el tiempo y se la deja actuar, desarrolla su influencia curativa. Para configurar una constelación familiar un participante del grupo refiere primero su deseo, dice cuál es el problema o cuestión que quiere trabajar.
A continuación, elige entre los presentes a representantes para los miembros de su familia, incluyendo un representante para sí mismo. Luego, en silencio los toma de los hombros, uno a uno y los posiciona en un lugar determinado, guiado por su intuición, por una imagen que ya está interiorizada en él, sólo los relaciona en el espacio, luego se retira y observa. El terapeuta se sintoniza con el sistema configurado y comienza a preguntar a los representantes por lo que sienten y perciben en el lugar asignado y en relación con los otros miembros. Los representantes no tienen que actuar, ni representar un papel, sólo refieren sensaciones y sentimientos que le surgen en el lugar que ocupan, lo notable es que los sentimientos, comportamientos y síntomas físicos coinciden con lo de aquellos miembros que representan, sin tener información previa.
Ese saber es un saber participativo y está en estrecha relación con la teoría de los campos morfogenéticos de Rupert Sheldrake.
El terapeuta va haciendo los cambios necesarios para sacar a la luz la dinámica oculta y llegar a una imagen de solución. Mediante frases curativas y rituales del lenguaje corporal, va restableciendo el orden para que el amor vuelva a fluir en el sistema, a veces se integra al consultante a la imagen de solución.
Este trabajo alcanza las profundidades del alma y de la mente de todos los presentes, por lo que requiere su cooperación atenta y centrada. El método no sólo es esclarecedor para el consultante sino para todos los integrantes del grupo ya que, por empatía, se identifican con el problema y la solución hallada. Al estar inmersos en el destino de cada red familiar y de los acontecimientos que sucedieron en generaciones anteriores, y dirigidos por esa conciencia familiar podemos ser llevados a repetir enfermedades y tragedias, de manera inconsciente. Las Constelaciones familiares y el trabajo con los órdenes del amor permiten encauzar los profundos lazos de amor y lealtad de la red familiar en fuerzas positivas que beneficien a todo el sistema.

Lic. Ana Isabel Dokser 


El buen dormir con Feng Shui

El lugar donde dormimos es casi el más importante para tener en cuenta con el Feng Shui, ya que pasamos allí muchas horas, por ende es fundamental que ningún presagio desfavorable ocupe este área, debiendo ser compatible con el Trigrama Personal de su ocupante. Las orientaciones ideales son "Largos Años o Longevo", y la "Mónada o Cura Celestial". Lo primordial es tener en cuenta la orientación hacia la que dormimos, o sea la ubicación de la cama, que para la Escuela de la Brújula surge del estudio personalizado del cliente, sus orientaciones favorables y desfavorables, que no son las mismas para todos. También deberíamos tratar de no dormir en habitaciones con baños en su interior o con nuestra cabeza orientada hacia una pared por donde pasan cañerías de agua. En el dormitorio es mejor que no haya objetos que estimulen el Ch'i (plantas, acuarios, cristales), ya que es un lugar propio para el relax y lugar de los afectos íntimos, por lo cual, no conviene poner muchos estímulos ni exceso de información. Se aconseja no tener espejos o por lo menos que no estén colocados de manera que reflejen al que duerme. La posición de la cama es importante para favorecer el descanso y la prosperidad del que duerme en ella.
En nuestros nuestros lugares de descanso (sea éste dormitorio o un living convertido en dormitorio por la noche), no debe haber fuentes de agua, ni flores, ni plantas, dentro de la habitación o cerca de nuestra cama. Los colores de un dormitorio están relacionados con la ubicación de éste dentro de la casa, las orientaciones y el elemento que surge del análisis personal. Colores claros, como el rosado, celeste, verde agua, durazno, maíz, arena son los indicados, de acuerdo a la persona que duerme allí.

Nuestros dormitorios no deberían ser muy yang, para así favorecer el descanso. Luz tenue, muebles sin ángulos pronunciados, y nada de telas con rayas. Cerca de la cama (más específicamente de la cabecera) no deben encontrarse elementos eléctricos como radios y audio, y frente a ésta, hay que tratar de no tener muebles muy altos, ni espejos de ningún tipo. No, a las vigas en el techo del dormitorio y a los estantes en la cabecera de la cama, ya que producen agobio y desconcentración.

Arq. Adriana Larco
Escuela de la Brújula para el Hemisferio Sur
 




Penas de amor

En el ámbito de los celos estamos ante una situación altamente agitada, ya que no es solo un tormento que trastorna y arruina nuestra vida, sino que también tiene un efecto propulsor y cognitivo. El triángulo parece ser fundamental para la experiencia amorosa, hasta tal punto que aún en los raros casos donde en realidad este tercer elemento no interviene, inventamos uno a nivel de la fantasía. Esta necesidad de una tercera persona arraigada en el triángulo edípico que todos hemos experimentado desde nuestro nacimiento. Con frecuencia este triángulo es recreado calladamente en una relación adúltera. Tales experiencias no necesitan ser evaluadas moralmente; se pueden interpretar y comprender en términos de la necesidad de revivir la situación edípica.

La sombra de una traición: Los celos sugieren la pérdida del objeto primario, el primer amor de nuestra vida en quien pusimos fe absoluta. En cada lazo emocional queremos desesperadamente recrear esa fe que fue destrozada durante nuestra infancia. A veces estamos tan agobiados por la angustia que nos causa esta necesidad de fe absoluta, que somos impulsados a fantasear sobre ser abandonados por quienes amamos. Quizás si lográramos enfocarlo bien, nos daríamos cuenta de que íbamos por el camino errado, porque no es así como podemos llegar a ser adultos; más bien debemos encontrar la fortaleza para aceptar y experimentar completamente el abandono más absoluto, en especial por el primer objeto de nuestro amor.
La pérdida que tenemos en una relación, de hecho ya ha ocurrido.

Cuando uno comprende que ya lo ha perdido todo, entonces empieza a librar la batalla consigo mismo, como traicionado y traidor a la vez. Precisamente porque hemos tenido esa experiencia inicial de ser abandonados, llevamos dentro la posibilidad de convertirnos en adultos. La experiencia del engaño significa la angustia de la pérdida. En el momento de la traición se abre una herida en nuestro punto más vulnerable que es el de un infante totalmente indefenso que no puede sobrevivir en el mundo excepto en los brazos de alguien. Esta es la realidad primitiva y básica del niño; está enclavada en la psiquis hasta el punto de jamás poder dominarla. Luego, inevitablemente, este niño indefenso reemerge en cualquier relación donde exista la posibilidad de poner una confianza ilimitada en otra persona. Solo podemos ser engañados por aquellos en quienes confiamos. Sin embargo, tenemos que crecer. Una persona que no tiene fe y se niega a amar por temor a la traición, ciertamente se eximirá de estos tormentos. No queremos traicionar ni ser traicionado, porque la traición nos obliga a enfrentar los aspectos menos controlados de nosotros mismos.

Después de la ruptura: En la relación ya no basamos nuestra vida en nuestro ser individual, en nuestro propios recursos, sino en la presencia continua del otro.
Aunque la ruptura pueda llevar a una nueva situación con un nuevo equilibrio, primero se produce la caída. ¿Qué podemos hacer en estos momentos desesperados? El término de cada relación amorosa tiene su propia identidad específica, sin puntos de referencia en el mundo exterior. Ninguna palabra puede tocarnos, ningún cambio de escena consolarnos; la agobiante desesperación nos encierra y excluye la ayuda de los otros. La razón y el apaciguamiento son ineficaces porque estamos abrumados con los recuerdos en otros momentos, ahora perdidos, que nos dieron nuestra identidad. Aquí nuevamente, se necesita mucho valor. Cada vez sentimos esta pérdida como si fuese la primera. La pérdida y el abandono nos aprisiona en la soledad. Ninguna experiencia es tan trágica, porque no hay recursos externos que puedan ayudarnos. Nuestro único recurso es abrirnos paso por nuestro aislamiento. El que los momentos felices puedan ser recordados, que la plenitud pueda ser revivida, demuestra que ningún amor jamás fue completamente fútil. Pero sobre todo, por más rencor que sintamos, debemos reconocer que la vieja relación aún esta presente dentro de nosotros, en lo que hizo de nosotros. Ciertamente, su final nos hizo dar cuenta de lo incompletos que somos y nos clavó en nuestra insuficiencia; nos hizo conscientes de la imposibilidad de lograr la plenitud. Pero tuvo la sana violencia de un destete, y por lo tanto, también fue una conquista. Al amor se le debe atribuir el mérito de eso.

Dra. Elba Garber 


¿Cómo es la Terapia Gestáltica?

Natural. Sencilla. Espontánea. Simple. Profunda. Detallista y abarcativa. Vivencial. Integradora. Se centra en el Presente, pues la experiencia es siempre presente. Y cuando vamos a una terapia es porque algo queremos cambiar. Para cambiar algo, primero necesitamos conocerlo, delimitarlo, saber de que se trata, qué es lo que queremos cambiar. Y qué no tenemos y qué necesitamos para poder hacer ese cambio.
Esto que necesitamos son los soportes, los recursos que tenemos que movilizar para poder cambiar. Un buen cuenteo de estos recursos es lo primero que necesitamos organizar, como una preparación para la acción.
Pongamos un ejemplo. Supongamos que una persona necesita viajar. Sus recursos son el pasaje, pasaporte, visa, valija, y saber donde se alojará al llegar. También el dinero necesario. Son medios para lograr un objetivo. De la misma manera si una persona quiere cambiar su forma de vincularse con la gente, primero necesita saber cómo es aquello que no le sirve, conocer aquello que quiere cambiar, y luego determinar qué necesita para hacerlo. Muchas veces necesita, escucha, cuidado, amor, comprensión.
Hasta acá esto parece una terapia racionalista.
Sin embargo, otra de sus características es la inclusión de lo emocional o afectivo que está escondido, por así decir, en el cuerpo, en la postura, las tensiones, los gestos del momento presente. Por lo tanto, prestar atención a lo que está pasando corporalmente, es otro de los puntos de importancia, pues es en el cuerpo donde aparecen y se sienten las emociones. Un recurso quizás novedoso por el que se conoció erróneamente a la terapia gestáltica es el ejercicio denominado de la "silla vacía".
Digo erróneamente pues algunos creen que sólo esto lo caracteriza, y en realidad es solo una de las experimentaciones posibles de realizar. Consiste en que en ciertos casos, por ejemplo si tengo un conflicto con una persona, o aún un síntoma físico, puedo poner frente mío una silla e imaginar que esta ahí la persona que me conflictuó, y mantener un diálogo con ella en tiempo presente, imaginando que está conmigo, y luego ponerme en su lugar e imitando su postura -pues la postura y las emociones van juntas- contestarme y así enterarme de cosas que no se me habían ocurrido respecto a los puntos de vista del otro, además de los míos.
A esta altura de mi exposición me pregunto, ¿podría explicarle lo que es el futbol a alguien que nunca jugó ni vio un partido? Decirle que once jugadores de cada lado tratan de patear una pelota al arco opuesto, etc. ¿hacen comprender el futbol al que nunca lo experimentó? Pues bien, la terapia gestáltica es experiencial, vivencial. Es necesario jugar algún partido o recurrir a una experiencia para recién comprender. Después de esta introducción están invitados.

Lic. Mabel Allerand
Centro de Estudios Gestálticos
 




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