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Dios los cría...


Como dice el dicho, nos juntamos de acuerdo a cómo pensamos y sentimos y al patrón de conducta con el cual nos manejemos, de esa manera nos sentimos comprendidos y sostenidos en nuestras propias creencias.
Si bien esto nos haría sentir que no somos los únicos con "determinados problemas" también nos podría ayudar a sostener y potenciar conductas nocivas.
Uno de los temas a trabajar en nosotros sería el de la desvalorización o más comúnmente llamada baja autoestima ya que nos trae algunos problemas conocidos y otros que quizás no tenemos muy claros.
Uno de ellos podría ser el no saber poner límites, y de esta manera sufrir abusos, malos tratos, descalificaciones; enojándonos con nosotros mismos por no decir todo lo que teníamos ganas y, muchas veces tratando de arreglarla pensando... "y bueno yo lo/a entiendo..." o, "mejor me callo así no peleamos..." o, "algún día me va a oír!!!!"
El no valorarse implica no valorar tampoco nuestro tiempo, cuidado, dinero, relaciones, generando con esto carencias de todo tipo. Esto consecuentemente nos llevará a sentirnos "menos" en todo, menos queridos, menos afortunados, menos exitosos, menos, menos, menos.
Empecemos a usar antídotos para neutralizar esas sensaciones de ser "menos" y hagamos pie en todo lo que tenemos, todo lo que hemos logrado a lo largo de nuestra historia y no lo que teóricamente nos faltaría lograr. Aprendamos a reconocer, sin falsas modestias, nuestras capacidades, nuestras valentías al afrontar situaciones, que en su momento, dudamos de poder sobrevivirlas.
Aceptemos también, sin sentirnos mal, nuestros errores pues de ellos aprendemos y son justamente las equivocaciones las que nos han ayudado a crecer. El valorarnos y respetarnos como los seres que Verdaderamente somos nos ayudará a abrirnos a recibir y a disfrutar TODO LO BUENO que nos merecemos y que el Universo tiene preparado para cada uno de nosotros

Prof. Marta Irene Villafañe 




Cuánto podemos dar a los demás

Hace mucho tiempo un niño amaba mucho a un árbol de manzanas y todos los días jugaba a su alrededor. Lo trepaba, comía sus manzanas y tomaba una siesta bajo su sombra. El amaba al árbol y el árbol amaba al niño. Pasó el tiempo y el pequeño niño creció y no volvió a jugar con su árbol.
Un día el muchacho regresó y escuchó que el árbol le dijo triste: "┐Vienes a jugar conmigo?" pero el muchacho contestó "Ya no soy el niño de antes. Lo que ahora quiero es dinero para comprar lo que necesito".
"Lo siento", dijo el árbol, "pero no tengo dinero... Te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas.". El muchacho se sintió feliz. Tomó todas las manzanas y obtuvo el dinero y el árbol volvió a ser feliz. Pero el muchacho no volvió después de obtener el dinero y el árbol volvió a estar triste.
Tiempo después, el joven regresó y el árbol se puso feliz nuevamente y preguntó: "┐Vienes a jugar conmigo?" "No tengo tiempo para jugar. Debo trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos. ┐Puedes ayudarme...?"
"Lo siento, no tengo una casa, pero... tú puedes cortar mis ramas y construir tu propia casa". Y así hizo el joven y esto hizo feliz nuevamente al árbol.
El joven volvió a faltar y el árbol volvió a estar triste y solitario.
Cierto día el hombre regreso y el árbol estaba encantado. "Vienes a jugar conmigo?" le preguntó, a lo que el hombre contestó: "Estoy triste y volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar. ┐Puedes darme uno?"
El árbol contestó: "Usa mi tronco para que puedas construir uno y así puedas navegar y ser feliz".
El hombre cortó el tronco y construyó su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo.
Finalmente regresó después de muchos años y el árbol le dijo: "Lo siento mucho, pero ya no tenga nada que darte... la única cosa que me queda son mis raíces muertas". Y el hombre contestó: "Ya no necesito mucho ahora, sólo un lugar para descansar."
El hombre se sentó junto al árbol y éste, feliz y contento, sonrió con lágrimas...
Hay muchas formas de dar: puedes dar una sonrisa, puedes dar parte de tu tiempo, puedes escuchar, puedes dar tu perdón, puedes dar tu atención, puedes dar tus ideas, puedes dar tu paciencia, puedes dar un abrazo, puedes dar tu AMOR. Dale al mundo lo mejor que tengas y lo mejor del mundo volverá a tí.
Madeline Bridges

Lic. Ana Liguori 


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